OMPRESS-CAMERÚN (2-12-21) Queda poco para que la catedral de la diócesis de Maroua-Mokolo, cuya construcción comenzó hace ocho años, abra sus puertas. Es el sueño de la comunidad católica que ha colaborado con generosidad para tener un “hogar para todos”. La diócesis de Maroua-Mokolo, erigida en 1973, está ubicada en la región del extremo norte de Camerún. Una zona en forma de corredor, entre Nigeria y Chad, que da a Camerún acceso al lago Chad. Cubre un área de más de 14.332 km2, con una población estimada de alrededor de más de dos millones de habitantes.

La diócesis, que incluye 6 zonas pastorales, cuenta con 40 parroquias y cinco distritos parroquiales o parroquias en formación. En cuanto a la población, está conformada por múltiples etnias que viven en paz y fraternidad unidas, y que pertenecen a religiones cristianas, musulmanas y tradicionales. La comunidad cristiana se encuentra en un entorno donde el Islam, aunque no es mayoritario, tiene un peso social muy importante.

En cuanto a las estructuras eclesiásticas de la diócesis, la antigua iglesia catedral fue construida en los primeros tiempos de la evangelización. Hoy es víctima de la edad y amenaza con derrumbarse. Una situación que preocupaba a todos. Incluso fieles de otras confesiones religiosas a menudo hacían esta observación: “Los musulmanes tienen varias mezquitas en la ciudad para su culto, mientras que los católicos no tienen su propia catedral”. De hecho, las grandes celebraciones litúrgicas e incluso las ordenaciones sacerdotales se estaban realizando bajo árboles, en tiendas o carpas y, a veces, en el estadio municipal de la ciudad.

Ahora ya está en marcha la construcción de la nueva catedral de la diócesis de Maroua-Mokolo, una catedral que sea digna de la hermosa ciudad de Maroua. El objetivo es proporcionar a la diócesis un lugar de oración que pueda reunir a varios miles de fieles. Sería la catedral de Notre-Dame-de-l’Assomption-de-Founangué-Maroua.

En su estructura incluiría no solo los símbolos cristianos, sino también el simbolismo de la cultura local. La forma de la Catedral representa un tipo de casa africana, el “bukaru”. Los pilares de la mediana frente al presbiterio aluden por su forma a un símbolo de protección. La cubierta “estelar” quiere representar el hermoso cielo de África y las decoraciones geométricas de África. El tejado será como el manto de la Virgen que protege a los fieles, es el abrazo de la Virgen María al pueblo. El entrelazarse de los pilares centrales forma la letra M de María. La hospitalidad y la protección materna son los principales símbolos de esta Catedral que tendrá la vocación de acoger a miles de personas que se reunirán allí el domingo para las grandes celebraciones, procesiones de las fiestas marianas u ordenaciones sacerdotales, ecuménicas, encuentros… Su fachada oeste es la principal con el ábside orientado al este por donde sale el sol, signo de la Resurrección.

En 2014, se iniciaron las obras de la nueva catedral. Avanzan poco a poco con el apoyo y generosidad de los fieles de todas las parroquias de la diócesis que, a pesar de su pobreza, colaboran con esta casa de todos. El año pasado las Obras Misionales Pontificias unieron al proyecto la generosidad de los fieles de todo el mundo con la misión enviando 70.000 euros, que se sumaron a los 85.000 euros enviados en el 2019, y a los 90.000 euros, del 2018. Queda muy poco para que esta “casa de todos”, en el corazón de África, se abra a la oración y a la acogida.