OMPRESS-CIUDAD REAL (4-04-22) El pasado sábado 2 de abril se celebró el “Seminario de Formación G.A.M.” de Ciudad Real, convocado por la Delegación Diocesana de Misiones, con participantes de diferentes localidades de la provincia y curtidos en las tareas de animación misionera de la diócesis, estuvieron presentes el delegado de Misiones, Damián Díaz; el director de Illuminare, Rafael Santos; y, por la mañana, el director nacional de OMP, José María Calderón.

El trabajo giró en torno a dos ponencias de Rafael Santos. En la de la mañana quiso hacer explícito qué conmemoramos “de fondo” en los distintos aniversarios que OMP ha englobado bajo el lema “A hombros de gigantes”. Así, explicó que los 400 años de la canonización de san Francisco Javier celebran el modelo de evangelizador “hasta el confín de la tierra”; los también 400 de la institución de la Congregación de Propaganda Fide, la necesidad de una misión libre de otros intereses que no sean los de la pura evangelización; los 200 años de la fundación de la Obra de la Propagación de la Fe, el descubrimiento —recibido como don carismático por Paulina Jaricot— de que todos podemos participar en la misión por la oración y la caridad; y los 100 del título de “Pontificias” concedido a las Obras Misionales, la constatación de que, si somos “Iglesia en misión”, esta tiene que ser una “misión en Iglesia”.

Por la tarde, el responsable de la revista de pastoral misionera de la Dirección Nacional de OMP dedicó su intervención a mostrar cómo las OMP son un vínculo e instrumento operativo de sinodalidad. Lo hizo con la ayuda de un discurso pronunciado en 1947 por D. Ángel Sagarmínaga, primer director nacional de las OMP y, por así decirlo, nuestro “gigante” particular, por el enorme impulso que dio a la animación y cooperación misionera en España. Siguiéndole, destacó que la comunión es el “signo” de las OMP; la participación, su “sentido”; y la misión, su “naturaleza”. Así, las tres claves del papa Francisco para profundizar en la sinodalidad (comunión, participación y misión) son ejes efectivos de una misión que se vive sinodalmente, con las Obras Misionales como instrumento privilegiado para ello, ya que no son una asociación más, sino “la misma Iglesia”, según recalcaba Sagarmínaga.

Cada una de estas dos sesiones dio pie a un trabajo en grupos, apoyado en textos del papa Francisco y de Benedicto XVI, con interesantes reflexiones y aportaciones de los asistentes. El encuentro, que discurrió en medio de un cálido ambiente fraternal, tuvo lugar finalmente en Ruidera, lo que permitió disfrutar también del entorno natural de las lagunas en el tiempo de descanso tras la comida.