OMPRESS-PERÚ (4-06-21) Desde la Red Eclesial Panamazónica (REPAM) han revelado que el 80% de las comunidades de la Panamazonia viven habitualmente sin Eucaristía y, en algunos casos, sólo tienen celebraciones eucarísticas sólo dos o tres veces al año. Esta es la realidad que viven las comunidades amazónicas de extensas zonas de países de la Amazonia, como Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela.

La REPAM recuerda el artículo “Siete Claves Teológicas para el Sínodo de la Amazonía”, del sacerdote jesuita y teólogo Víctor Codina. En él señala que es necesario profundizar la importancia eclesial y vital de la Eucaristía: “Sin eucaristía la Iglesia languidece y muere”, puesto que posee una dimensión personal, comunitaria, eclesial y social. Sin este “viático” el pueblo de Dios se cansa en su camino, se debilita, se marchita y corre el riesgo de morir de hambre y sed. “No se puede privar durante años enteros a las comunidades sin Eucaristía por falta de ministros y las grandes distancias, con el riesgo de que las comunidades devengan comunidades evangélicas de la Palabra o simplemente desparezcan”, señala el teólogo.

Por su parte, Mons. Erwin Kräutler, C.Pp.S., prelado emérito de Xingu, Brasil, afirma que la Amazonia vive sin la Eucaristía o en una “Eucaristía a distancia”, donde el 80% de las comunidades cristianas no participan de la misa, salvo pocas veces al año. El obispo manifiesta que es una obligación de la Iglesia salir al encuentro de los pueblos que no tienen la gracia de celebrar y participar de este momento propio de las comunidades cristianas. “Celebro la Santa Misa todos los días”, explicaba el prelado, “sigo pensando en las comunidades de la Amazonia. El 80% de nuestras comunidades no participan en la Eucaristía, salvo una, dos o tres veces al año. Y hay comunidades que ni siquiera lo hacen. ¿Cómo podemos vivir la Eucaristía en estas comunidades, cómo podemos vivir la vida cristiana sin participación? Esta es la pregunta que nos hacemos”.

La REPAM recordaba la exhortación Apostólica “Querida Amazonía” del Papa Francisco: “En la Eucaristía, Dios en el colmo del misterio de la Encarnación, quiso llegar a nuestra intimidad a través de un pedazo de materia. Ella une el cielo y la tierra, abraza y penetra todo lo creado. Por esa razón puede ser motivación para nuestras preocupaciones por el ambiente, y nos orienta a ser custodios de todo lo creado. Así no escapamos del mundo ni negamos la naturaleza cuando queremos encontrarnos con Dios. Esto nos permite recoger en la liturgia muchos elementos propios de la experiencia de los indígenas en su íntimo contacto con la naturaleza y estimular expresiones autóctonas en cantos, danzas, ritos, gestos y símbolos. Ya el Concilio Vaticano II había pedido este esfuerzo de inculturación de la liturgia en los pueblos indígenas, pero han pasado más de cincuenta años y hemos avanzado poco en esta línea”.