OMPRESS-MYANMAR (8-06-21) La Iglesia de Nuestra Señora de la Paz, en la parroquia de Dongankha, en Loikaw, un estado de Myanmar fronterizo con Tailandia. Es el sexto edificio católico atacado por el ejército en esta región. La iglesia ha sido atacada intencionadamente y ha quedado gravemente dañada. Aunque no parece haber heridos ni víctimas, varias casas cercanas resultaron dañadas o quemadas por decenas de bombardeos de artillería indiscriminados que comenzaron el domingo por la mañana, informaron fuentes locales de la diócesis de Loikaw informaron a SIR, la agencia de noticias de la Conferencia Episcopal Italiana.

Junto a la iglesia, hay una casa de retiro para religiosas ancianas en la que, con ellas, se refugian otras 150 personas vulnerables de la aldea de Dongankha. El párroco también permanece allí. “Sólo quedan ellos en el territorio que abarca la parroquia”, escribe el párroco. “Ya no hay nadie. Todos se han ido. Todos los días, la gente huye a lugares más seguros, dejando todo atrás, sus hogares, incluso aunque ningún lugar sea ya seguro desde que el estado de Kayah se convirtió en una zona de guerra”. En consecuencia, 7 parroquias de la diócesis de Loikaw (Deemoso, Dongankha, Tananukwe, Donganrao, Domyalay, Kayantharya y Loilemlay) están completamente abandonadas.

La parroquia de Dongankha tiene un gran número de católicos. Aproximadamente 812 familias católicas viven aquí. La población católica es de unas 4.640 personas: 3 sacerdotes, 2 hermanos religiosos, 4 monjas, 1 catequista y 15 kyaungdaka, como se denomina en Myanmar a los ayudantes permanentes. Es la sexta vez en dos semanas que las iglesias católicas en Myanmar han sido atacadas. La Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús, en la aldea de South Kayanthayar, fue alcanzada por un ataque de artillería que destruyó su ala izquierda, causando 4 muertos en el lugar y muchos heridos; la Catedral del Sagrado Corazón de Jesús, en la diócesis de Phekhon; la Iglesia católica de San José, parroquia de Deemoso; la Iglesia de Nuestra Señora de Lourdes, parroquia de Domyalay, una iglesia de nueva construcción que aún no ha sido bendecida; y finalmente, la redada en el seminario mayor, donde hay 1.300 personas, en la que fue asesinado un voluntario. “Apelamos a los militares pidiéndoles que no atacaran las iglesias porque muchas personas, especialmente las más vulnerables, se están refugiando en ellas”, decía el párroco. “Pero en vano. Uno de los motivos por el que atacan a la Iglesia católica es que, colaborando con muchos donantes, la Iglesia católica ha puesto en marcha iniciativas de socorro para más de un tercio de la población total del estado de Kayah (300.000) que ha sido desplazada por la fuerza con los violentos ataques del régimen militar. Otra razón es que ya no tienen un corazón humano”.