OMPRESS-BURUNDI (26-10-21) La terrible situación que atravesó el país en los años noventa les obligó a abandonar el país. Después de 23 años todavía están activas las fraternidades maristas que fundaron los misioneros de la Sociedad de María.

La primera etapa de la presencia marista en Burundi se remonta al año 1967, cinco años después de la independencia del país. El pionero de esta etapa fue el padre Paolo Treccani, proveniente de Brescia, Italia. Se instaló en la parroquia de Mivo, en la diócesis de Ngozi, al norte del país, y fue párroco y animador de vocaciones durante varias décadas. Las Misioneras Maristas ya estaban presentes en Burundi, con fundaciones en Rwarangabo, también en la diócesis de Ngozi, y en el centro de esta ciudad. La segunda ola de la llegada de los Padres Maristas data de 1990, con el P. Alain Forissier y, en 1994, con el P. Xavier Bechetoille.

Durante los años 1993 a 1998 el país atravesó una crisis sociopolítica sin precedentes que puso en peligro la seguridad de millares de ciudadanos y que obligó a los padres a abandonar el país. Hay que señalar que, antes de su marcha, compartieron momentos muy difíciles con la población local, visitando enfermos, celebrando sacramentos, predicando retiros, formando a los jóvenes y evangelizando de todas las formas posibles.

Aquellos misioneros marcaron a los cristianos de Burundi por su vida sencilla y la apertura a todos sin excepción. Paolo Treccani abandonó el país en 1996 mientras que Alain y Xavier lo harían en 1998, dejando tras de sí fraternidades Maristas, el Centro Juvenil “Wallis” y a muchos jóvenes del Instituto Tanganyika, donde daban clases y llevaban adelante su labor pastoral entre profesores y alumnos. En febrero de 2021, la congregación decidió volver a Burundi. Y así, el 12 de septiembre, fiesta patronal de la Sociedad de María, se establecía una nueva comunidad marista en San José de Musaga, en la ciudad de Bujumbura.

Como expresaban desde el distrito de África de los maristas, “la misión de Burundi abre una nueva página en la historia del Distrito y de la Sociedad de María, una página que estamos llamados a escribir juntos, cada uno según sus dones, su arte y sus competencias”. Y añadían: “Los primeros maristas que misionaron en Burundi dejaron una estupenda imagen de su espiritualidad y carisma. Por su vida y testimonio entre los nativos y extranjeros mostraron que los valores maristas son universales y fuente de fraternidad entre los hombres. Gracias a esta fraternidad predicada y acompañada por las buenas obras, se hicieron hermanos de todos y amigos de las gentes de la localidad. Como decía el arzobispo emérito de Bujumbura: ‘Una vez que un carisma entra en una Iglesia local, ya no se va’. El hecho de que las fraternidades Maristas y otras asociaciones inspiradas en la espiritualidad marista sigan funcionando después de 23 años de ausencia de los padres, es una prueba de que la espiritualidad marista se vive ya en Burundi y en la región de los Grandes Lagos”.