OMPRESS-HAWÁI (3-09-21) Jozef de Veuster, el misionero de la Congregación de los Sagrados Corazones que dedicó sus vidas a los leprosos abandonados de la isla de Molokái, en las Hawái, hasta morir como ellos también leproso, dejó tras de sí nada menos que siete iglesias gran parte de cuyos clavos –eran de madera- los clavó él mismo. Dos de aquellas iglesias todavía se mantienen en pie.

Para atender a los leprosos, Damián, el nombre religioso de Jozef, llegó a la que sería su isla el 10 de mayo de 1873. Hábil carpintero ya al año siguiente construyó la Iglesia de Nuestra Señora de los Siete Dolores en Kalua’aha, precisamente una de la dos que aún se mantienen. Él mismo lo recogió en una de sus cartas a sus superiores: “Más allá de la leprosería, tengo que visitar toda la isla, que en total son dos días de viaje. No hay capilla ni casa para el sacerdote; hay unos 200 católicos esparcidos. Durante dos visitas, tuve el honor de bautizar a unos 25 adultos y niños. Un buen número son catecúmenos. Nos estamos preparando para construir una capilla y un presbiterio en la zona principal de la isla donde la misión tiene un buen terreno. Por tanto, le pido, muy reverendo padre, que tenga en cuenta las difíciles circunstancias en las que me encuentro”. También cuenta, en otra carta, que “durante el verano, estuvo, “haciendo de carpintero, levantando una nueva iglesia, de 44 pies de largo, 22 de ancho, con 10 ventanas góticas y una torre de 50 pies de altura”. La iglesia fue restaurada en los años sesenta y cuenta con una gran cruz de madera en el exterior que mira hacia el océano y sirve como lugar para la misa anual de Pascua, que se celebra al amanecer cuando sale el sol.

Fue en 1876, dos años después de que el padre Damián construyera la iglesia de Nuestra Señora de los Siete Dolores, cuando construyó la otra iglesia que aún se conserva, la de San José en Kamalo, que es más bien una pequeña capilla. Está en el sur, hacia la parte izquierda de la suela, dada la forma de huella de zapato que tiene la isla de Molokái. Se realizó una importante restauración en 1971, y se hicieron más reparaciones en 1995 con motivo de la beatificación de San Damián y el regreso de sus reliquias a la isla. Junto a la Iglesia hay una estatua de uno de las personas que más ayudaron al padre Damián sobre todo en sus últimos días, Joseph Dutton. Está vestido de soldado de la Unión – luchó en la Guerra Civil Americana.

Ambas iglesias están construidas en madera, pintada de blanca, en el estilo neogótico que imperaba en el siglo XIX en la mayor parte de las construcciones religiosas estadounidenses. Por supuesto, las dos están incluidas en el Registro de Lugares Históricos de Hawái.