OMPRESS-REPÚBLICA DEMOCRÁTICA DEL CONGO (19-05-21) En el 2017 la diócesis de Isangi puso en marcha una campaña dirigida a los niños para luchar contra el cólera, que en esta zona del centro del Congo, en la orilla del gran río del mismo nombre, eran endémicas. Ahora, le toca el turno al Ébola.

Isangi se encuentra en la confluencia del río Lomami y el gran Congo, en su margen izquierda, a unos 60 kilómetros de Kisangani bajando el río. Desgraciadamente las inundaciones son cíclicas, y las enfermedades ligadas al agua en mal estado abundan. En el 2013 fue la malaria, en el 2017 el cólera y en enero de 2019, varias enfermedades a la vez. Ese mes los ríos Lomami y Lombo se desbordaron hasta el punto que ni siquiera los ancianos tenían memoria de algo así. El agua invadió letrinas y cementerios, pozos y fuentes de agua potable, basureros y casas. Los más afectados, el 75%, niños menores de cinco años.

En un lugar donde el centro de salud local cuenta con muy pocos medios y la ciudad “grande” más cercana, Kisangani, está lejos y no le sobran los recursos, son fundamentales las campañas de prevención. Una prevención que tiene que llevar adelante la Iglesia de Isangi, que siempre ha estado al lado de la población, y al frente de la promoción social, educativa y sanitaria. En el 2017-2018 se llevó a cabo una exitosa campaña de prevención del cólera, campaña financiada por las Obras Misionales Pontificias y que iba dirigida a los niños. Se trataba de crear conciencia de la importancia de la higiene, en esta zona de inundaciones recurrentes y gran número de enfermedades transmitidas por el agua. El número de casos de cólera, gracias a la campaña y al interés de los niños por llevar a la práctica lo aprendido, se redujo drásticamente.

Se quiere ahora hacer una campaña similar ante el aumento de casos de Ébola en la zona que rodea Isangi, una enfermedad a la que la población está expuesta y de la que hay poca información. Por eso, tirando de la experiencia de la anterior campaña contra el cólera, y gracias a una nueva donación de la Obra Pontificia de la Infancia Misionera, se ha impreso carteles y folletos informativos además de impartir charlas y sesiones formativas en los colegios, parroquias y comunidades.

Una labor de prevención importante y que se hace en medio de una situación de inseguridad y conflictos, como denunciaban los obispos de la zona este pasado marzo, ante la impotencia y debilidad del Estado. No obstante las circunstancias, animaban a todos los cristianos a “ser verdaderos testigos de misericordia y reconciliación; y a no desanimarse en su misión evangelizadora, a pesar de las dificultades y pruebas que afrontan en algunas regiones, reavivando la esperanza de los fieles en este momento de crisis y exhortando a que no escuchen ni sigan a los que predican el odio”.