OMPRESS-REPÚBLICA CENTROAFRICANA (5-07-21) Los obispos de la República Centroafricana han expresado su preocupación por la violencia que sufre el país, llamando a todas las partes involucradas a poner fin a esta violencia, mientras se agrava la situación humanitaria de los más de 700.000 desplazados internos. En un comunicado conjunto al finalizar la Asamblea Plenaria de la CECA, la Conferencia Episcopal Centroafricana lamentaban que los grupos armados estén concentrando ahora su presencia en la periferia y en determinadas localidades donde extienden su dominio y cometen atrocidades: “Observamos con consternación el recurso al uso prohibido de minas antipersona, que provocan la desolación de la población y la muerte de nuestros conciudadanos”.

Denuncia que se pretende “obstaculizar la libre circulación de personas y mercancías, mientras se saquean y se queman los vehículos de comerciantes o conciudadanos”. Se amenaza así la actividad económica, de pastores, agricultores, el coste de los productos se dispara. Todo ello cuando la seguridad alimentaria de la mitad de los centroafricanos no está ni mucho menos asegurada. En plena campaña de ofensiva militar del gobierno para hacer retroceder a los grupos rebeldes, los obispos denuncian la violación de los derechos humanos que observan “vulneración de derechos humanos, sustitución de la autoridad judicial, requisa y ocupación de estructuras públicas y edificios de propiedad privada”.

A pesar del panorama pesimista que se presenta los obispos recuerdan que “en esta fase delicada de nuestro país, no podemos construir nada sólido sin una visión común compartida de nuestra historia. Es hora de que dejemos de lado los intereses personales y egoístas y los conflictos para unirnos en torno a lo esencial a fin de satisfacer las legítimas expectativas de las personas y su bienestar individual y colectivo”, afirman los obispos en su declaración colectiva firmada por el presidente de la CECA, Mons. Nestor-Désiré Nongo Aziagbia. Para que la reconciliación sea efectiva, los obispos instan a los ciudadanos de la República Centroafricana a “hablar entre ellos”. “El diálogo en la verdad”, dicen, “permite trascender las divisiones multidimensionales, desterrar la violencia en todas sus formas y desactivar las crisis”.

También señalan los desafíos en el sector educativo. Los obispos piden al gobierno “hacer de la educación el principio de la cultura de paz y desarrollo e invertir más en el sistema educativo a través de la formación e integración de maestros y la construcción y equipamiento de infraestructura escolar”. La República Centroafricana necesita además la integración del “estado de derecho, el orden constitucional, el pluralismo democrático y la liberación del territorio de los grupos armados ilegales”, lo que “liberaría las energías de las fuerzas vitales de la nación para aceptar el pluralismo político, cultivar la tolerancia, destacar el mérito y la genuina integración regional y cooperación internacional”.

Animan a los líderes religiosos del país a “inculcar en los creyentes un sentido de compromiso moral para vivir su fe de manera coherente”, para que así sirvan mejor a su nación trabajando por el bien común. La esperanza, según los obispos centroafricanos, está en los jóvenes: “La República Centroafricana necesita líderes jóvenes capaces de dejar su impronta en los campos de la vida socio-económica y política a través de un sólido compromiso con el buen trabajo, la creación de riqueza, la adquisición honesta de bienes, la gestión rigurosa del bien común sin dejar que otros decidan por ti”.