OMPRESS-GUATEMALA (28-09-21) Josefina Oller, nacida en Calaf, diócesis de Vic, pertenece al Instituto Secular Vita et Pax, con ese carisma propio de estos institutos que llevan a cabo la misión a través del quehacer de la vida cotidiana que caracteriza a cualquier laico o laica. Escribe desde Guatemala:

“Pertenezco al Instituto Secular Vita et Pax y como tales institutos nuestra manera de estar es más bien ‘a modo de fermento’, tratando de estar más bien de incógnito aunque una vez en estas tierras se hace un poco difícil. Mi inquietud por las misiones viene ya desde la infancia inculcada por mis padres, por los sacerdotes que estuvieron a mi alrededor y también por otras mediaciones. A los 21 años decidí mi vocación que quise fuera ya la consagración al Reino e ingresé en el Instituto. A los pocos años estuve unos ocho años en Santiago de Chile viviendo la época difícil de Salvador Allende y Pinochet. Luego el instituto me pidió unos años de servicio interno pasados los cuales, vine a Guatemala donde llevo ya más de 25 años.

En el momento que nuestro instituto aterrizó aquí, Guatemala salía de los años, más de 80, en que fueron expulsados todos los misioneros y misioneras a excepción de las Hijas de la Caridad. Llevaba la Iglesia un enorme retraso pues no se había vivido el Concilio y únicamente las cofradías habían mantenido la religiosidad popular. Nos pidió un obispo que le ayudáramos a promocionar las diócesis a través de unas librerías y del trabajo socio-pastoral Pues eso hemos hecho viviendo también tremendos problemas políticos entre ellos el conflicto armado. Todo sería muy largo de contar. Y aquí estoy acompañando comunidades y viviendo los grandes problemas de pobreza que son muy fuertes, pues no acaban los gobiernos de tomarse la promoción cultural del país en serio.

Tengo un gran cariño por ‘las misiones’ aunque el concepto actualmente ha cambiado muchísimo. Todo es misión en la Iglesia y particularmente nuestra España es país de misión. ¡¡¡Nos van ayudar los latinoamericanos a reevangelizar!!!”.