OMPRESS-ROMA (15-06-21) Es lo que ha escrito el Papa Francisco en el mensaje para la Jornada Mundial de los Pobres, en el que anima a compartir su suerte “sin delegaciones” y pide que no se les considere una “carga intolerable”. En estos tiempos del covid, los pobres “han aumentado desproporcionadamente” y los gobiernos y las instituciones deben “combatir el virus a nivel mundial, sin apuntar a intereses partidistas”.

“Quienes no reconocen a los pobres traicionan la enseñanza de Jesús y no pueden ser sus discípulos”. Esta es el presupuesto del Mensaje del Papa para esta V Jornada Mundial de los Pobres, que se celebrará el 14 de noviembre con el tema: “A los pobres los tienen siempre con ustedes” (Mc 14, 7). “La pobreza no es fruto del destino sino consecuencia del egoísmo”. Pero, sostiene el Papa, “los pobres de cualquier condición y de cualquier latitud nos evangelizan”. No es suficiente con un “desborde activista”. Es necesario hacer como Jesús, que “no sólo está de parte de los pobres, sino que comparte con ellos la misma suerte”. No al acostumbrarse y a la indiferencia, sí “a involucrarnos en un compartir la vida que no admite delegaciones”, partiendo de que los pobres “no son personas ‘externas’ a la comunidad, sino hermanos y hermanas con los cuales compartir el sufrimiento para aliviar su malestar y marginación, para devolverles la dignidad perdida y asegurarles la necesaria inclusión social” y no una limosna ocasional.

En el mensaje no falta una referencia a la condición femenina: “Las mujeres, tan a menudo discriminadas y mantenidas al margen de los puestos de responsabilidad, en las páginas de los Evangelios son, en cambio, protagonistas en la historia de la revelación”.

“Parece que se está imponiendo la idea de que los pobres no sólo son responsables de su condición, sino que constituyen una carga intolerable para un sistema económico que pone en el centro los intereses de algunas categorías privilegiadas”, denuncia Francisco. “Un mercado que ignora o selecciona los principios éticos crea condiciones inhumanas que se abaten sobre las personas que ya viven en condiciones precarias”. Y por eso, “se asiste así a la creación de trampas siempre nuevas de indigencia y exclusión, producidas por actores económicos y financieros sin escrúpulos, carentes de sentido humanitario y de responsabilidad social”. El año pasado se ha añadido “otra plaga que produjo ulteriormente más pobres: la pandemia”, que ha llevado a que los pobres hayan aumentado “desproporcionadamente y, por desgracia, seguirán aumentando en los próximos meses. Algunos países, a causa de la pandemia, están sufriendo gravísimas consecuencias, de modo que las personas más vulnerables están privadas de los bienes de primera necesidad”. De hecho, “las largas filas frente a los comedores para los pobres son el signo tangible de este deterioro. Una mirada atenta exige que se encuentren las soluciones más adecuadas para combatir el virus a nivel mundial, sin apuntar a intereses partidistas”.

“Servir eficazmente a los pobres impulsa a la acción y permite encontrar los medios más adecuados para levantar y promover a esta parte de la humanidad, demasiadas veces anónima y sin voz, pero que tiene impresa en sí el rostro del Salvador que pide ayuda”. Y denuncia: “Hoy en día, en las zonas económicamente más desarrolladas del mundo, se está menos dispuestos que en el pasado a enfrentarse a la pobreza. El estado de relativo bienestar al que se está acostumbrado hace más difícil aceptar sacrificios y privaciones. Se es capaz de todo, con tal de no perder lo que ha sido fruto de una conquista fácil. Así, se cae en formas de rencor, de nerviosismo espasmódico, de reivindicaciones que llevan al miedo, a la angustia y, en algunos casos, a la violencia. Este no ha de ser el criterio sobre el que se construya el futuro”.