OMPRESS-ROMA (5-11-19) Hoy se celebra la festividad de San Guido María Conforti, Obispo de Parma, fundador de los Javerianos y cofundador de la Pontificia Unión Misional – una de las cuatro Obras Misionales Pontificias. Fue uno de los grandes impulsores del renacimiento misionero del siglo XX. En julio, concluía un año jubilar que ha celebrado la Sociedad de San Francisco Javier para las Misiones Extranjeras, el nombre completo de los Javerianos, con motivo del centenario de la “Carta del Testamento” escrita por su fundador. En aquella carta el fundador de los javerianos comunicaba la noticia de la aprobación de las constituciones e invitaba a los misioneros “presentes y futuros” a que dieran gracias a Dios y les llamaba la atención “sobre el grave y solemne compromiso que ahora tenemos ante Dios y su Iglesia”. La carta tenía como fecha el 2 de julio de 1921 y dejaba claro el carisma de esta congregación, que llevaba hasta en su nombre, con San Francisco Javier, la misión ad gentes y ad extra.

San Guido Maria Conforti nació en Casalora di Ravadese, cerca de Parma, el 30 de marzo de 1865, octavo de diez hijos. En Parma, hizo los estudios de primaria en los Hermanos de las Escuelas Cristianas. De camino a la escuela, pasaba por la Iglesia de la Paz. Guido entraba todos los días y se paraba frente al Crucifijo: “Yo lo miraba y Él me miraba y me parecía que decía tantas cosas”, recordará ya obispo. En 1876 Guido entró en el seminario de Parma. Sin ser sacerdote, fue nombrado vicerrector del mismo seminario y siguió siéndolo después de su ordenación, demostrando cualidades notables como educador. Durante los años del seminario, Conforti leyó una biografía de San Francisco Javier, el misionero jesuita que anunció el mensaje de Cristo en toda Asia hasta Sancián, a las puertas de China, donde murió en 1552. Fascinado por la figura de Javier, se sintió llamado a continuar su obra, y así nació su vocación misionera.

Superando no pocos obstáculos, debido a su frágil salud, fue ordenado sacerdote en el santuario de Fontanellato, Parma, en 1888. No pudo ser admitido en ningún instituto misionero por su precaria salud, pero esto no lo detuvo en su ideal misionero y el 3 de diciembre de 1895, fiesta de San Francisco Javier, daba inicio al Instituto Emiliano para las Misiones Extranjeras, que sería reconocido oficialmente como la Congregación de San Francisco Javier para las Misiones Extranjeras, los javerianos, el 3 de diciembre de 1898. Los dos primeros misioneros javerianos, Caio Rastelli y Odoardo Mainini, partían para China.

En los años siguientes, continuó su actividad como Vicario General en Parma, hasta que fue llamado por León XIII a dirigir la archidiócesis de Rávena. El 11 de junio de 1902, el día de su ordenación episcopal, Conforti hizo los votos religiosos junto con el voto de dedicarse sin reservas al anuncio del Evangelio ad gentes. Pero su salud empeoró y, después de solo dos años, tuvo que abandonar su cargo y regresar a Parma, y a su Instituto Misionero, donde pudo seguir la formación de los religiosos. Pío X inicialmente lo nombró coadjutor con derecho a sucesión del obispo de Parma, diócesis que rigió desde 1907 durante casi 25 años.

Participó activamente en la difusión de las Obras Misionales Pontificias y colaboró con el beato Paolo Manna en la fundación de la Pontificia Unión Misional, convirtiéndose en su primer presidente. Nuevos misioneros javerianos partieron para China y él mismo consagró como obispo, en la catedral de Parma en 1912, a uno de sus misioneros, el padre Luigi Calza, obispo de Cheng-Chow. En 1928 viajó a China para visitar a sus misioneros, confirmando el vínculo de comunión entre la Iglesia de Parma y la joven iglesia en Hunan occidental. De vuelta en Parma, reanudó la actividad pastoral, pero su salud empeoró. Fallecía el 5 de noviembre de 1931. Fue beatificado por San Juan Pablo II el 17 de marzo de 1996 y proclamado Santo por el Papa Benedicto XVI el 23 de octubre de 2011.