OMPRESS-PERÚ (22-02-22) Acaba de fallecer el misionero seglar Jesús López Hermosilla, tras 38 años en la selva peruana. Este misionero de la diócesis de Cuenca se volcó durante toda su vida en la evangelización, desde la cercanía a los pueblos indígenas a la formación de profesores o la atención a los discapacitados. Su misión la ha desarrollado en uno de los ocho vicariatos de Perú, en el Vicariato Apostólico de Yurimaguas, en el Amazonas peruano,

Él mismo en una carta describía su lugar de misión: “Nuestro Vicariato de Yurimaguas, tiene una extensión de unos 70.000 km cuadrados y una población de unos 200.000 habitantes, lo que quiere decir, que tenemos una densidad de unos 3 habitantes por km cuadrado. Dentro de este espacio geográfico tenemos varios pueblos originarios: Cinco de ellos forman el grupo jíbaro: achuar, awajun, kandoshi, shapra, wampis. Estos pueblos mantienen su lengua, sus costumbres y tradiciones. Otros pueblos que también mantienen estas características son: el pueblo shawi y el pueblo kichua-inga. Y luego tenemos otros pueblos que casi no se habla ya su lengua, y que están perdiendo, sus costumbres y su historia, son: el pueblo shiwilo y el pueblo kukama. Además tenemos toda una población venida de otros lugares del Perú que se instalaron en las riberas de los grandes ríos, a los que llamamos ribereños”. Jesús explicaba que Yurimaguas, “está enclavada entre tres ríos: el Huallaga (principal) y sus afluentes Paranapura y Shanushi. Es un lugar muy hermoso, por eso, alguien, la llamó “La Perla del Huallaga”. Es la ciudad más grande de nuestro Vicariato con cerca de 70.000 habitantes, venidos de la propia zona, pero también de otros lugares de la selva y de la sierra peruana”.

En este entorno ha vivido su misión Jesús, y desde allí, desde Yurimaguas llega su epitafio: “Hno. Jesús López Hermosilla, misionero del Vicariato Apostólico de Yurimaguas, una vida entregada a los demás y para los demás. Un hombre de Dios. Descanse en paz”.