OMPRESS-LYON (18-05-22) Corea, Togo, Uganda, Venezuela… y muchos otros países se unirán en oración con Lyon, la ciudad de Paulina Jaricot, donde la fundadora de la Obra de la Propagación de la Fe será proclamada beata este próximo domingo.

“Hace unos 200 años, una pequeña reunión organizada por Paulina María Jaricot se convertía en una organización misionera mundial. La Iglesia coreana ha recibido mucha ayuda de la Iglesia de todo el mundo, lo que la ayudó a convertirse en un gran árbol. Ahora, la Iglesia coreana brindan sombra a otras Iglesias de todo el mundo”, así hablaba Mons. Matthias Lee Yong-hoon, tras la misa de acción de gracias, celebrada en Seúl, junto al cardenal Andrew Yeom Soo-jung, ex arzobispo de la capital coreana. Explicó además que cerca de 8.000 personas están implicadas en las actividades de las Obras Misionales Pontificias en Corea, y subrayó también el papel que juega la Obra Pontificia de la Infancia Misionera. Ante un retrato de Paulina Jaricot, incluso de cortó una tarta de aniversario.

En Togo, en el encuentro que tuvo lugar en Agbalepedogan, cerca de Lomé, con la presencia del nuncio apostólico, obispos togoleños y una numerosa asamblea, el Director Nacional de las Obras Misionales Pontificias expresó en nombre de todos la gratitud por el apoyo que siempre ha recibido la Iglesia del país, sobre todo para los seminarios del país. La misa se ofreció en sufragio a los muchos misioneros y trabajadores de la Buena Nueva “que se han consumido en esta tierra”.

El director nacional de las OMP en Uganda, Pontian Kaweesa, recordó que en su país, donde el 40% de la población es católica no es casualidad que los primeros misioneros católicos que llegaron procedieran de Francia, porque Paulina Jaricot y su carisma, volcado en la misión de la Iglesia “fueron una inspiración y un estímulo para los primeros misioneros católicos que llegaron a Uganda”. Y, “cuando éramos niños, nos sentíamos muy especiales por tener un sacerdote misionero que se quedaba a vivir con nosotros en casa”, cuenta el padre Kaweesa, “durante las vacaciones, le acompañaba cuando iba a predicar y siempre servía la misa. Fue la cercanía y el testimonio de este sacerdote misionero lo que me hizo desear la vida sacerdotal”. Más tarde, en el seminario fue consciente de cuántas personas, a través de las Obras Misionales Pontificias, apoyaban la formación de sacerdotes, y “cuántas iglesias se han construido, cuántas escuelas, hospitales y residencias de ancianos”. Todo, “construido y mantenido gracias a la oración y al apoyo de las OMP”.