Francisco Pernas es el vicario para la Pastoral de la diócesis de Orense y párroco de Santiago de las Caldas habla sobre la generosidad, con las becas para seminaristas en territorios de misión, de muchos sacerdotes y católicos de la diócesis gallega. Con motivo de la Jornada de San Juan de Ávila, la diócesis invita casi siempre “a los sacerdotes que celebran sus bodas de plata, de oro o de diamante, para que puedan hacer una aportación y contribuir con becas a la formación de futuros seminaristas en los países de misión”, explica. En un vídeo este vicario y párroco explica que esta invitación se extiende a todos los cristianos, que pueden expresar así su solidaridad y cercanía en el anuncio del Evangelio, dando la oportunidad de formarse a las vocaciones que van surgiendo en la Iglesia universal.

“La Iglesia es universal, somos católicos y por lo tanto no tenemos fronteras. Los cristianos sabemos que en cualquier lugar del mundo, los que creen en Jesucristo como nosotros son nuestros hermanos. De ahí que tenga que fluir entre nosotros una solidaridad en todos los ámbitos, en la colaboración en el anuncio del Evangelio, pero también en una solidaridad que permita desarrollar todas las vocaciones que van surgiendo en la Iglesia y que en algunos países, por falta de medios económicos, a lo mejor no pueden llegar a buen término. De ahí que sintamos todos la necesidad y la urgencia de colaborar en el día de las vocaciones nativas, con nuestra oración indudablemente, pero también y sobre todo con nuestra ayuda económica, según nuestras posibilidades.

Los jóvenes que responden a la llamada de Dios en los países de misión son un don de Dios y un fruto de la labor de tantos y tantos misioneros que han trabajado y han sembrado la buena noticia del Evangelio. Creo que es una gracia de Dios. En otros momentos nosotros hemos sido ricos en vocaciones, sobre todo a la vida consagrada y al ministerio sacerdotal, ahora son ellos los que recogen la siembra que han hecho en otros momentos, y nosotros tendremos que ayudarles y apoyarles para que esas vocaciones sirvan a la Iglesia como nosotros lo hemos hecho en otros tiempos. Y también crear el ambiente oportuno para poder acogerlos entre nosotros y que puedan también prestarnos los servicios que ahora necesitamos.

Los sacerdotes nos sentimos unidos a toda la Iglesia, nos sentimos misioneros, aunque cada uno en su sitio, unos somos misioneros aquí y otros son misioneros allá. Conocemos a muchos hermanos, compañeros, religiosos, religiosas que están en los países de misión, en la frontera de la Iglesia, anunciando el Evangelio, y nos sentimos invitados a colaborar con ellos. De modo especial, con motivo de la Jornada de San Juan de Ávila se invita casi siempre a los sacerdotes que celebran sus bodas de plata, de oro o de diamante, para que puedan hacer una aportación y contribuir con becas a la formación de futuros seminaristas en los países de misión. Y luego cada uno, personalmente, según sus posibilidades, también se les invita a contribuir en orden a que la iglesia pueda hacer frente y ayudar a todas aquellas vocaciones que Dios va suscitando en su seno”.

Más información en www.vocacionesnativas.es