OMPRESS-MYANMAR (13-04-21) La situación en Myanmar empeora día a día. Se detiene a actores y escritores. Los militares asaltan iglesias católicas y hospitales dirigidos por religiosos, con la consiguiente preocupación por los pacientes que necesitan cuidados y tratamiento. Situación crítica también en el estado de Karen, donde tras los ataques aéreos y terrestres, 20 mil personas han abandonado sus hogares. SIR, la agencia de noticias de la Conferencia Episcopal Italiana, se ha hecho eco de un llamamiento desesperado lanzado por un sacerdote, Francis S. N.: “No os preocupéis. Sobreviviremos. Pero seguid orando por nosotros y alzando la voz en nuestro nombre”.

“La situación empeora cada día. Puede que ya hayáis sabido que muchos activistas, políticos, actores y actrices, escritores, cantantes e incluso algunos monjes han sido encarcelados. Mueren personas todos los días. Ayer, por ejemplo, en mi ciudad, dos personas resultaron heridas de bala. Uno de las dos se encuentra en estado grave. En Bago, 46 civiles fueron asesinados a tiros. Lo mismo está pasando en otras ciudades”. El sacerdote, que evita por seguridad dar su nombre, envió a SIR imágenes de vídeo de la persecución de una persona por parte de la policía, que no duda en dispararle varias veces, afortunadamente sin poder alcanzarlo. Desde el golpe militar del 1 de febrero, el número de civiles muertos en Myanmar ya asciende a 614. La información viene de la web de la organización Assistance Association for Political Prisoners (Aapp), que también habla de 2.857 personas detenidas. Se ha cortado internet e incluso se confiscan las antenas parabólicas. “Si cortan todo, como dicen, tendremos que buscar otras formas y herramientas para dar información en el exterior de lo que está pasando en el país. Sigan alzando la voz en nuestro nombre”, pide el sacerdote.

Desgraciadamente, también las iglesias católicas de Myanmar son blanco de ataques. “Las iglesias católicas de la diócesis de Pathein”, dice el sacerdote, “fueron ocupadas ayer. Actúan como bandidos. No sé cuándo vendrán a por nosotros. No tenemos miedo. Solo nos preocupamos por nuestros centros de salud. Hay muchos pacientes que necesitan cuidados y tratamientos”. Las redadas tienen lugar en muchos lugares. “Los militares entran en clínicas y hospitales privados, arrestan a médicos y enfermeras, se llevan todos los medicamentos y equipos y destruyen el resto que no quieren. Rezamos para que no nos pase a nosotros”. Los centros de salud dirigidos y apoyados por religiosos juegan un papel fundamental en el país. “Tras el golpe militar, el sistema de salud del gobierno ya se está colapsando. Por lo tanto, nuestros centros de salud funcionan ahora como hospitales generales. Pero no será fácil aguantar mucho. Nos enfrentamos a muchas dificultades y la situación económica también está empeorando. Los servicios, hasta ahora, se prestan de forma gratuita pero no sabemos hasta cuándo podremos seguir haciéndolo en estas condiciones”.