OMPRESS-BILBAO (15-06-21) Este sacerdote vasco agradece a su diócesis de Bilbao su generosidad al enviarle a la misión “a pesar de la escasez de curas”. Este domingo se hacía cargo como párroco de San José de Jijiga en Etiopía, según informa la diócesis bilbaína.

La celebración del “envío misionero” de este sacerdote diocesano de Bilbao tuvo lugar en la inauguración del Mes Misionero Extraordinario de octubre de 2019, en la catedral de Santiago de Bilbao. Poco después, Ramón Díaz-Guardamino Delclaux partía hacia Etiopía. Tras un año aprendiendo amárico en la capital, en octubre de 2020 se incorporó a la parroquia de San José para colaborar con un párroco local. Un año después, ha sido nombrado párroco de dicha parroquia. El pasado 31 de mayo el anterior párroco dejó la parroquia y el domingo tuvo lugar la ceremonia de toma de posesión del nuevo párroco, “con la entrega de las llaves de la iglesia y el sagrario, la asunción de los compromisos como párroco, la profesión de fe y el juramento de fidelidad”. Antes de finalizar la eucaristía, Ramón se dirigió a la comunidad para dar gracias a Dios y también agradeció a la diócesis de Bilbao por su envío misionero, a pesar de la escasez de curas “lo cual implica una gran generosidad”. Dio gracias, en particular, a los obispos D. Mario y D. Joseba y también a los curas “que tendrán que hacer lo que dejo de hacer yo allí, y he pedido oraciones a mi nueva comunidad parroquial por nuestra diócesis vizcaína”. También agradece la acogida brindada por el vicariato apostólico de Harar.

La celebración del domingo, presidida por vicario apostólico de Harar, Mons. Angelo Pagano, y concelebrada junto al vicario general Abba Andres, el obispo, en su homilía, reflexionó sobre la lectura de la solemnidad que celebraban. “Siguiendo el calendario etíope, aquí es la Ascensión del Señor”, explicaba Ramón, “y ha comentado la importancia de la misión del párroco agradeciendo la colaboración de la comunidad con mi predecesor y pidiendo esa misma colaboración conmigo”. Los miembros del consejo parroquial se acercaron para saludarle y darle la bienvenida y él les pidió “sus oraciones, su colaboración y su paciencia”. El primer acto de Ramón como párroco fue el invitar a la comunidad a pronunciar juntos el credo “y después he continuado yo solo manifestando mi adhesión a las enseñanzas de la Iglesia”. Tras la misa los asistentes compartieron un desayuno “que suelen hacer aquí cuando hay fiesta”, en el que se comparte un gran pan.