OMPRESS-VALENCIA (15-10-21) Fallecía ayer en Valencia el misionero comboniano Antonio Calvera Pi, tras toda una vida dedicada a la misión y a concienciar a la Iglesia española de que ser cristiano es “ser esencialmente misionero”, como solía repetir Antonio. Entusiasta colaborador de las campañas de las Obras Misionales Pontificias, recorría colegios, parroquias y sedes de comunidades para transmitir el amor a la misión que vivía y que se evidenciaba en cada una de sus palabras, gestos y acciones. No faltaba en las campañas del Domund, de Infancia Misionera y de Santa Pedro Apóstol, con la disponibilidad de quien sabe que lo único que importa es el anuncio del Evangelio, el anuncio de Jesús.

Hasta el último momento su vida ha sido misión. Así el pasado 14 de mayo, en plena campaña de Vocaciones Nativas, realizó una ponencia en Valencia sobre la centralidad de la misión y la importancia de las becas para seminaristas de los territorios de misión. Fue la ponencia central con motivo de la tradicional Ofrenda de Becas Misioneras a la Virgen de los Desamparados. Sabía adaptarse a sus interlocutores y, decía, que la misión siempre tenía una acogida muy positiva que le hacía dar gracias a Dios.

Nacido en Barcelona en 1946, a los 24 años hacía sus votos temporales como religioso comboniano y se ordenaba sacerdote en 1975. Misionero en Etiopía, cinco años, y Sudáfrica, doce, director del Museo Africano Mundo Negro de Madrid y del Museu Africà Comboni de Barcelona, como buen hijo de Comboni, no desperdiciaba ocasión para hablar de África, de su diversidad y riqueza de culturas, y luchar contra los tópicos, las incomprensiones y los reduccionismos que rodean al continente. Arqueólogo y antropólogo, fue profesor en el Instituto Superior de Ciencias Religiosas de Barcelona, donde impartía la asignatura Religiones africanas y afroamericanas tradicionales.