OMPRESS-MADRID (17-06-21) La archidiócesis de Madrid recoge el testimonio de un grupo de jóvenes que partirán el próximo 10 de agosto camino de Costa Rica, a la misión del sacerdote misionero de Madrid, Pablo Escrivá de Romaní, que lleva ya un año. El testimonio recoge la invitación del misionero y también las expectativas y la experiencia de los jóvenes de la parroquia de Santa Teresa de Jesús que partirán con destino al país centroamericano.

“¡Tenéis que venir a verme!”, les dijo Pablo Escrivá de Romaní a los jóvenes de la parroquia Santa Teresa de Jesús en enero de 2020, cuando el arzobispo de Madrid, cardenal Carlos Osoro, lo envió en misión a Costa Rica. Sacerdote diocesano, Pablo hizo toda su etapa de pastoral en esta parroquia de Tres Cantos, y allí vivió su ordenación diaconal, su ordenación presbiteral y sus primeros tiempos como cura. Hasta que Dios lo llamó a la misión, algo que terminó de concretar durante una visita a Ucrania, su destino previo a Costa Rica.

La invitación del sacerdote a ir a Costa Rica tuvo su eco en un grupo que el próximo 10 de agosto partirá hacia el país centroamericano. Pensaron ir el verano pasado, pero no pudo ser por la pandemia. Ahora, estarán allí tres semanas, en la diócesis de Limón, “la zona más pobre de Costa Rica”, en misión, “ayudando al obispo en lo que necesite: catequesis, Eucaristías, reparto de alimentos…”. Lo cuenta Miriam Blanco, 31 años, desde su adolescencia en Santa Teresa de Jesús y coordinadora del grupo de misioneros.

En realidad, dice, estarán “haciendo presente a Cristo y a la Iglesia allí, compartiendo lo que nosotros vivimos aquí”. Es lo único que pidió Pablo: “Quien venga, que sepa que viene a una misión; esto no es una ONG”. El grupo lo forman 15 jóvenes, algunos de los cuales nunca han tenido una experiencia misionera previa y quizá por eso están más emocionados, aunque lo cierto es que la emoción nunca se va. “Seguro que recibimos más de lo que llevamos”.

Aquí el testimonio completo.