OMPRESS-CUENCA (17-01-22) El obispo de Cuenca, Mons. Mons. José María Yanguas, escribía una carta a sus fieles con motivo de la celebración ayer de la Jornada de la Infancia Misionera, apoyando la labor de esta Obra Pontificia que fomenta que los niños aprendan “el espíritu misionero; la apertura, la preocupación y el interés por el bien de los demás”

“Tras el parón navideño, continuamos con nuestra colaboración semanal, ocupándonos de distintos temas de la vida de la Iglesia. El mes de enero es un mes misionero, ya que la celebración principal del mismo es la solemnidad de los Reyes Magos, la Epifanía, es decir, la revelación o manifestación del gran misterio de la Encarnación a ‘las naciones’, a los gentiles. A los distintos pueblos de la tierra, representados en los Magos de Oriente, se les anuncia, como dice San Pablo, el misterio escondido en Dios durante siglos, a saber: que también los gentiles son coherederos, miembros del mismo cuerpo y partícipes de la misma promesa de Jesucristo, por el Evangelio (Ef 3, 6). La estrella que los Reyes Magos vieron aparecer en el cielo simboliza la luz de la fe, la luz de Cristo que nos salva y que hemos de llevar a todos, anunciando su Evangelio. El día de Epifanía la Iglesia tiene un recuerdo especial para los catequistas nativos de los países de misión, que desempeñan una tarea insustituible; una tarea que requiere dar la necesaria formación, para la que, a su vez, son necesarios espacios, instrumentos y personas que reclaman nuestra colaboración y apoyo económico. En ese mismo día, la comunidad cristiana tiene particularmente presentes a los sacerdotes del Instituto Español de Misiones Extranjeras que dedican su vida o parte de ella, a la misión, y necesitan igualmente de la oración y del apoyo de los demás católicos.

En este mes misionero, en concreto el próximo domingo, 16 de enero, tiene también lugar la Jornada de la Infancia Misionera. La idea de ‘sinodalidad’ que el Papa Francisco quiere que empape toda la vida de la Iglesia, nos hace presente que todos en la Iglesia, quienes nos han precedido y los que todavía caminamos en este mundo, formamos un solo Pueblo que, guiado por el Señor Jesucristo y animado por su Espíritu, se dirige hacia la casa del Padre. Caminamos unidos por la misma fe, la misma moral, los mismos sacramentos y los mismos Pastores, llevando a cabo la misma misión que el Señor nos ha confiado: ‘Id y haced discípulos a todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado’ (Mt 28, 19).

A todos los cristianos van dirigidas las palabras del Señor; todos somos responsables del encargo confiado y del mandato recibido. Todos, también los niños; la Jornada de hoy nos lo recuerda. También sobre sus todavía débiles hombros recae la misma e idéntica tarea de evangelizar. Si toda la Iglesia es misionera, ellos, que son parte de la misma, son, también, deben ser, misioneros según sus posibilidades.

Es bueno que los niños aprendan en las familias cristianas el espíritu misionero; la apertura, la preocupación y el interés por el bien de los demás; por el bien espiritual en primer lugar, pero también por el bien material. Es bueno que valoren, ya en sus primeros años de vida, el don precioso de la fe que han recibido en el Bautismo y que ha hecho de ellos hijos de Dios y miembros de la Iglesia. Es bueno que se hagan conscientes de que ese don –en realidad, todos los dones que uno recibe- no es para nuestro exclusivo goce y provecho. Es don para comunicar, y de él deben de hacer partícipes a los demás.

El lema de La Jornada de la Infancia Misionera de este año 2022: ‘Con Jesús a Jerusalén, ¡Luz para el mundo!’, recuerda a los niños que han de caminar con Jesús, para participar de su Luz que ilumina al mundo; que han de rezar por los misioneros y por los niños que aún no conocen a Jesús, y que deben ayudarles siendo generosos con sus pequeños ahorros”.