OMPRESS-BENÍN (26-11-21) El diácono asturiano David Álvarez ha creado un blog, “Experiencia Gamia, Diario personal de un diácono asturiano en Benín”, que desde el 29 de octubre hasta el próximo 10 de diciembre, da la oportunidad de seguir el día a día de la misión de Gamia, la misión que la Iglesia asturiana tiene encomendada en Benín. Además de a través del blog, este diario se puede seguir por instagram.

Ayer, por ejemplo, David contaba cómo durante la Eucaristía se había hecho una gran ofrenda, “las primicias de la cosecha y hasta un pollo…”, y añadía parte de sus reflexiones: “Y a la tarde en la Adoración al Santísimo en Gamia me preguntaba… ¿qué primicias le ofrezco yo al Señor?… Los primeros minutos al despertar… los últimos antes de dar vuelta y echarme a dormir… tantos ratos sueltos en los que una jaculatoria o una breve oración se transforman en ofrenda… espero que grata y esperada para seguir creciendo Él y menguar yo…”. E incluso tiene un momento para recordar al Real Oviedo, su equipo, y las equipaciones que ya lucen chicos, llenando de azul la misión de Gamia.

David continúa el quehacer de más de treinta años de presencia misionera asturiana en Benín. Los misioneros asturianos han llevado a cabo una intensa labor pastoral, social y educativa. Se han levantado nuevas iglesias y capillas, y se ha trabajado junto con las dos comunidades de religiosas y de religiosos asentados en la zona. Se ha colaborado también con la labor de los catequistas locales, en la promoción de la mujer, en la educación –creando nuevas escuelas y sosteniendo el internado que acoge a unos 60 jóvenes– y en el ámbito de la sanidad, construyendo dispensarios y pozos. Hasta 2018 el centro de esta misión se situaba en Bembereké. Desde ese año la misión se ha trasladado 25 km más al norte del país, en una zona llamada Gamia, a petición del obispo de N’Dali, Mons. Martin Adjou Moumouni. En los últimos años los diáconos asturianos recién ordenados acuden una temporada para conocer la misión y compartir su fe con sus hermanos de África, una oportunidad única para tomar conciencia que serán ordenados sacerdotes para la Iglesia universal, no sólo para su diócesis.