Un obispo en Sudán: He salvado la vida, para tener un día más para la misión y la evangelización
- On 9 de marzo de 2026
OMPRESS-SUDÁN DEL SUR (9-03-26) Tras la violencia que ha vuelto a sacudir la diócesis de Bentiu, en Sudán del Sur, el obispo ha hecho un llamamiento a la paz y a la unidad, recordando al pueblo de Dios y a toda la sociedad que el conflicto “solo trae destrucción, miedo y un sufrimiento más profundo”. Después de la masacre de civiles en el condado de Ayod, estado de Jonglei, y el condado de Abiemnhom en el área administrativa de Ruweng, en la región que cubre la diócesis, Mons. Christian Carlassare, Misionero Comboniano italiano, ha explicado que “no necesitamos vivir más conflictos”.
El misionero, que está en Bentiu desde julio de 2024, cuando se erigió la diócesis, reconocía la persistente violencia en la zona y lamentaba que las comunidades, que ya han sufrido tanto, sigan viéndose afectadas por nuevas tragedias, mientras que los que están en el poder parecen divididos en lugar de unidos en la búsqueda de la paz.
Haciéndose eco de las palabras del Papa León XIV, Mons. Carlassare recordó a los fieles que la verdadera paz no se logra mediante el equilibrio de poder, sino que comienza cuando las personas desarman sus lenguas y frenan el discurso de odio: “Nuestra tierra ya ha sido consumida por demasiada violencia. Muchas familias están desplazadas. Muchos están de luto. No podemos añadir más sufrimiento a quienes ya llevan pesadas cargas”. A pesar de las brutales matanzas ocurridos, el obispo pidió a los fieles que creyeran en el poder de la “escucha sincera, el diálogo y la reconciliación”, describiendo cada acto como “una semilla de esperanza, quizás pequeña, pero capaz de echar raíces y crecer”.
Por otro lado el obispo de la diócesis de El Obeid en Sudán, Mons. Yunan Andali, sobrevivió por poco a dos noches de ataques con drones que destruyeron su residencia, capilla y oficinas, dejando todo destrozado. Es un episodio más de la guerra civil que sufre Sudán, igualando a ambos países –Sudán y Sudán del Sur– en sufrimiento y violencia. “Los drones destruyeron parte de mi Capilla del Santísimo Sacramento; mi dormitorio y mi oficina desde el lado sur”, escribía el obispo. Al día siguiente, el 2 de marzo, un nuevo ataque dejó la sede central de la diócesis inutilizable. “Gracias a Dios, el no estar en la habitación esa noche me salvó la vida, dándome un día más para la misión y la evangelización. Gracias por sus oraciones, y seguimos orando los unos por los otros”.
El ataque a la residencia del obispo no es un incidente aislado. El Obeid, capital del estado sudanés de Kordofán del Norte y ciudad situada a kilómetros al suroeste de Jartum, se ha convertido en una de las ciudades más bombardeadas en la brutal guerra civil sudanesa, un prolongado conflicto que entra en su tercer año desde abril de 2023. La guerra civil estalló en Sudán tras las tensiones entre el Ejército sudanés y el grupo paramilitar Fuerzas de Apoyo Rápido, que provocaron la muerte de miles de ciudadanos, heridas a muchos otros, pérdidas de propiedades y la búsqueda de refugio por parte de miles de personas en países vecinos. El más afectado de estos ha sido, lógicamente, Sudán del Sur, donde se suma la violencia autóctona de los diversos líderes enfrentados con la situación de guerra civil de su vecino del norte.

