San Lesmes, Alcobendas y Burgos

  • On 2 de febrero de 2026

OMPRESS-BURGOS (2-02-26) Más de 300 peregrinos partían este pasado sábado 31 de enero desde la Parroquia de San Lesmes de Alcobendas, Madrid, con destino al sepulcro de San Lesmes, en Burgos, para unirse a la celebración de su fiesta que se celebra el 30 de enero. Solo hay dos parroquias en el mundo dedicadas a este santo, la de Burgos donde vivió y la de Alcobendas. Desde el pasado 16 de enero se están celebrando en Burgos diversos actos que continuarán durante estos días. Uno de los momentos más llamativos de estas fiestas es el reparto de los famosos panecillos de San Lesmes en la Plaza San Juan. El santo repartía panes para los pobres y los peregrinos del Camino de Santiago. No importa los que sacara, siempre y milagrosamente había suficientes para todos.

San Lesmes –Adelelmo– nació alrededor de año 1030 en una familia acomodada francesa de Loudun, a medio camino entre Poitiers y Angers. Formó parte de la hueste de la villa al servicio de su señor, pero al morir sus padres, y ya con 36 años lo dejó todo para servir al Señor. Hizo una peregrinación a Roma y al pasar por el monasterio benedictino de Chaise-Dieu, su abad le animó a unirse a la comunidad, cosa que haría tras la vuelta de la Ciudad Eterna. En el monasterio destacó por su estudio y por su santidad y, tras ser ordenado sacerdote, acabaría siendo maestro de novicios y, finalmente, abad. La Reina Constanza de Borgoña, esposa del rey Alfonso VI de León y Castilla lo llamó para trajera la reforma de Cluny a la península. Llegó a Castilla y se estableció la iglesia de san Juan Evangelista situada junto a las puertas de la ciudad de Burgos y levantó también un centro de asistencia a los peregrinos del Camino de Santiago. Para ello tenía por concesión real un terreno entre el río Arlanzón y el río Vena, para asegurar la subsistencia de aquellos que sirvieran en dicha iglesia y hospital con hortalizas, cereal y vino, aparte del pescado que podían obtener en los ríos que delimitaban el terreno. Puso además la primera piedra del Monasterio de San Juan Bautista.

San Lesmes atendió el culto en la iglesia de San Juan Evangelista celebrando misa diariamente y se hospedó como hospitalero en el centro asistencial, siendo prioritaria la atención a enfermos y peregrinos en su plan diario. Para atenderlos tomaba todas las cestas de panes que le era posible y se sentaba junto a la puerta del monasterio, ante la que acudían numerosos pobres y peregrinos, y las distribuía entre ellos. Este pan no solo servía para mitigar el hambre del que lo recibía sino también, en algunos casos, se convertía en medicina contra la enfermedad para quienes lo tomaban con intención de curarse. Fueron muchos los milagros que obró san Lesmes en Burgos. Quizá el más conocido sea el milagro de los panes multiplicados que se celebra el 30 de enero y que tuvo lugar a la puerta del monasterio cuando San Lesmes estuvo repartiendo los panes que sacaba de un canasto y que milagrosamente no se terminaron hasta que el último pobre recibió su ración. Murió el 28 de enero de 1097.

El ejemplo de San Lesmes, que lo dejó todo para ser misionero en Burgos, ha sido fermento de misioneros. En la misma zona de Burgos que delimitan los ríos Arlanzón y Vena, se fundaría siglos después el Instituto Español de Misiones Extranjeras. Burgos llegó a tener casi 2.000 misioneros, convirtiéndose quizás en la diócesis con más misioneros de la historia en un momento dado.

Para venerar al santo, los peregrinos de Alcobendas partieron a las 8:30 de sábado desde su parroquia de San Lesmes en cinco autobuses hasta Burgos en peregrinación para visitar la tumba de San Lesmes, en la Iglesia dedicada al santo en Burgos. La celebración eucarística estuvo presidida por el párroco José Luengo, que en la homilía recordó que habían venido “personas de culturas muy distintas, familias muy diferentes a las que nos une Cristo. Hoy hemos venido desde nuestra casa de Alcobendas a la de San Lesmes pero no debemos sentirnos extraños. El que está a mi lado forma parte de mi familia. Demos gracias al Señor por estar juntos, por estar en un lugar como este y por vivir la caridad de Cristo que es la que vivió San Lesmes cuando cuidaba de los enfermos y de los peregrinos del Camino de Santiago”.

A su vuelta, la Misa de ayer domingo, la celebró Mons. César Franco, obispo emérito de Segovia y antiguo obispo auxiliar de Madrid, en honor al santo. Tras la celebración eucarística la procesión de la imagen de “San Lesmes Peregrino” recorrió las calles de Alcobendas, repartiendo también, como en Burgos, los “panecillos del santo”.

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