El Papa recuerda la “grave crisis humanitaria” en el Congo y Burundi
- On 19 de enero de 2026
OMPRESS-ROMA (19-01-26) El Papa León XIV, durante el rezo del Ángelus de este domingo, evocaba el sufrimiento de los miles de refugiados que huyen de la violencia en la República Democrática del Congo y Burundi. Varios misioneros han denunciado estos días la terrible situación que se está viviendo.
El misionero javeriano Mario Pulcini reside en Burundi desde 1978, cuando llegó a Bujumbura, la capital económica del país. El religioso italiano ha contado a los medios de la Santa Sede que, tras los ataques del grupo rebelde paramilitar M23, “el intenso flujo de miles de refugiados comenzó el 10 de diciembre del año pasado, el día de la caída de la ciudad congoleña de Uvira. Desde el principio, se estimó que había más de 200.000 personas, muchas de las cuales se encuentran ahora en varios campamentos de acogida bastante grandes: uno en la provincia de Ruyigi y el otro en la zona de Rumonge, a orillas del lago Tanganica”.
“Nuestro compromiso con la unidad debe ir acompañado de manera coherente con el compromiso por la paz y la justicia en el mundo”, decía el Papa en el Ángelus. “Hoy deseo recordar en particular las grandes dificultades que sufre la población del este de la República Democrática del Congo, obligada a huir de su país a causa de la violencia, generalmente hacia Burundi, enfrentando así una grave crisis humanitaria. Recemos para que entre las partes en conflicto prevalezca siempre el diálogo por la reconciliación y la paz”.
En la ciudad de Uvira hay una comunidad de religiosos javerianos, a la que el padre Pulcini los llama a diario: “Me contaron lo que pasó y sigue pasando: disparos, bombas, gente que huye, y muere. En los últimos días, parece que la situación se ha calmado un poco. Nuestros hermanos, cuando pueden, salen para encontrarse con la gente. Pero todavía hay mucho miedo: el M23 dice haberse retirado, pero no es cierto. Aquí también, como en los campos de refugiados de Burundi, no queda nada para comer. La gente muere de hambre por toda la ciudad. Pero no es solo la falta de comida lo que mata. También la falta de humanidad que destruye el alma y la esperanza”.

