Ayudar a los obispos eméritos de África: una deuda de agradecimiento

  • On 24 de febrero de 2026

OMPRESS-BURKINA FASO (24-02-26) Cada año las Obras Misionales Pontificias, gracias a la generosidad de los católicos de todo el mundo con la Obra de la Propagación de la Fe, el Domund, ayudan a los obispos retirados en los países de misión, que no tienen otros ingresos. Es una deuda de gratitud.

Cuando el Papa acepta la renuncia de un obispo, este pasa a ser emérito, es algo que sucede en todo el mundo con aquellos que cumplen los 75 años. En los países más desarrollados, estos obispos reciben una pensión de jubilación por haber cotizado durante todos los años de su ejercicio, que suele ser complementada por la diócesis de la que ha sido pastor. Sin embargo, esto no pasa en los territorios de misión. Allí no hay seguridad social, y las diócesis no tienen recursos ni para las cosas más urgentes, y por ello no pueden atenderles. El Papa no les deja solos, ni les abandona a su suerte, sino que les apoya cada año a través de Obras Misionales Pontificias, en concreto de las ayudas del Domund. Para cuidar de los obispos eméritos en los territorios de misión, especialmente en África. El año pasado se destinó una partida de 630.000 euros para este fin.

En el caso de Burkina Faso, se asignó a la dirección nacional de las Obras Misionales Pontificias de España el envío de las sumas necesarias para este fin. Una ayuda que se destina a hombres que lo han dado todo por la Iglesia en Burkina, como Mons. Anselme T. Sanon, arzobispo emérito de Bobo-Dioulasso, el primer arzobispo autóctono de esta archidiócesis; o el primer obispo de la diócesis de Diébougou, Mons. Jean-Baptiste Somé; o al cardenal emérito Philippe N. Ouédraogo, que fue arzobispo de la capital, Uagadugu, y segundo cardenal de este país. Las sumas destinadas a ayudarles son 4.400 euros al año, pero marcan la diferencia en un país que no tiene ni seguro médico ni pensiones de jubilación.

Este año se celebra el 125 aniversario del comienzo de la evangelización en Burkina Faso y ellos, estos primeros obispos nacidos en el país, son memoria viva de esta historia. De hecho se les está grabando en lo que la Conferencia Episcopal de Burkina ha llamado “Testamentos Audiovisuales” y “Fragmentos de Nuestra Historia”. Estos prelados fueron quienes tomaron el testigo a los misioneros llegados para comenzar la evangelización, casi todos pertenecientes a la Sociedad de Misioneros de África, los conocidos Padres Blancos.

Desde España se han enviado en el último año 96.800 euros destinados a ayudar a 22 obispos de Benín, Camerún, Costa de Marfil, República del Congo, Senegal y, por supuesto, Burkina Faso. Es una muestra más de cómo las Obras Misionales Pontificias sirven al Papa en la atención de todas las necesidades que nacen en los territorios de misión, y apoya la sucesión apostólica hasta los confines de la Tierra.

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