Con esclerosis múltiple… ¡y es misionera desde su casa!
- On 11 de febrero de 2026
Las Obras Misionales Pontificias han entrevistado a Estrella Zorita, enferma de esclerosis múltiple con motivo de la jornada de hoy fiesta de la Virgen de Lourdes. Estrella es enferma misionera y cuenta en esta entrevista cómo se suma con su oración y su ofrecimiento a la misión.
Estrella no vive sola su enfermedad: “Vivo con mi madre de 91 años, que también es la misión de mi vida el cuidarla y atenderla. Soy la pequeña de tres hermanos, pero tanto mi hermano más mayor, como el segundo, están en el cielo, y también mi padre”. Habla en esta entrevista de su vida anterior a la enfermedad, de su trabajo y de cómo tuvo un accidente de tráfico. Las pruebas que le hicieron para ver si le habían quedado secuelas detectaron que en su cerebro había manchas en la mielina, con lo que detectaron su esclerosis múltiple. Sobre su día a día con la enfermedad dice que “es una noria. Hay días que se aparece la fatiga, la fatiga crónica. Y es que no puedo. Pero Dios y nuestro Señor Jesucristo, la Virgen María, son los que me dan fuerza”.
Ella sentía y se preguntaba: “¿Por qué no puedo ofrecer esto y ayudar?”. Una idea que le venía continuamente y, de repente, un día, en el salón de su casa oyó hablar en la radio de Enfermos Misioneros: “Me dije, guau, que hay enfermos misioneros, que efectivamente puedo ofrecer ya mi enfermedad, la ancianidad, la ancianidad de mamá y mis cosas las puedo ofrecer. Y es ahí cuando empecé a investigar”. Llamó y se unió a Enfermos Misioneros.
Desde entonces, “rezo por mamá y por mí. Por varias personas que tienen enfermedades aparte de la mía y la de mamá. Y lo ofrezco a nuestro Señor Jesucristo por los misioneros, por la conversión de las vocaciones”. Porque Estrella reconoce que está “en manos de Dios cuando él quiera, como quiera, yo lo ofrezco para que ayude a este mundo tan necesitado de que haya una conversión de corazones y que crean en el Evangelio de nuestro Señor Jesucristo. Estoy en sus manos, lo que Él quiera, como quiera y cuando quiera. Soy feliz”. Muchas personas, añade, son “conscientes de que estamos aquí para cumplir una misión. Yo la tengo clara, la tengo muy, muy clara”. No es fácil, porque, dice Estrella, “una enfermedad hay que encajarla”, porque si además ha habido pérdidas de personas, “eso se va acumulando, no se olvida. El dolor es una herida que nunca se cierra”, pero Dios es “el que te da la fuerza”
Esta enferma misionera explica que todos los días hace su ofrecimiento como misionera, con esta estampa de oración que se proporciona a los enfermos. Tiene una imagen de un Cristo pintado por un misionero español en Zimbabue, el padre José García, y, por detrás, el ofrecimiento.
A otros enfermos que sufren lo que ella les recomienda que hables con Jesucristo, con la Virgen, que pidan ayuda, que pidan y esperen: “Con el paso del tiempo descubren que lo que consiguen, lo que Dios les da, ha sido mucho mejor de lo que han pedido”. Y así, “que empiecen, que no piensen en los viajes, en las fiestas, que por supuesto están muy bien; en lo que es el mundo material. Que se adentren en el mundo espiritual”.

