OMPRESS-KAZAJSTÁN (15-09-21) En el pueblo de Tayinsha, en el norte de Kazajstán, se inauguraba el pasado 2 de septiembre un nuevo edificio que servirá simultáneamente como monasterio y casa parroquial. Un pequeño paso de la Iglesia en este país de Asia, el noveno más grande del mundo en extensión. La comunidad está formada por miembros de la Congregación de la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María, la primera orden religiosa nacida en Polonia, a finales del siglo XVII.

La parroquia de la Sagrada Familia, a la que dará servicio la nueva casa se remonta a 1956, cuando llegó un sacerdote, el padre Kuchinsky, que, en medio de la persecución constante del gobierno comunista, sería arrestado. Como en muchas parroquias de aquella época, varios sacerdotes acudían para llevar a cabo en secreto las celebraciones y administrar los sacramentos. Entre ellos, el padre Aloysius Kashuba, gracias a cuyos esfuerzos en 1976 se abrió una casa de oración, en el sitio en el que ahora se encuentra la parroquia. Los sacerdotes de la Congregación de la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María han estado sirviendo en Tayinsha desde 1981, cuando llegó aquí el padre Jan Pavel Lenga, recién ordenado sacerdote, que llegaría a ser el arzobispo de Karaganda. De hecho se le consagró obispo en la parroquia. La consagración del monasterio-casa parroquial permitió a los sacerdotes y fieles presentes recordar a todos los que le precedieron y que preservaron la fe para las generaciones futuras.

Precisamente este agosto se ha abierto oficialmente la fase diocesana del proceso de beatificación de Gertrude Detzel, una católica laica, que “a través de su ferviente fe y ejemplo de vida, ha influido en el desarrollo de las vocaciones sacerdotales y monásticas”, como indicaba a la Agencia Fides Mons. Adelio Dell’Oro, obispo de la diócesis de Karaganda, ciudad donde residió la sierva de Dios hasta su muerte en 1971. En 1941, con el inicio de la guerra, Gertrude Detzel fue deportada a la ciudad de Pakhta Aral en el sur de Kazajstán, donde recogió algodón y continuó su ministerio de oración y evangelización, llevando a la gente a Dios en silencio. Fue sometida a numerosos traslados y sentencias a trabajos forzados. En 1956 le permitieron salir del último campo donde había sido deportada y trasladarse a Karaganda, donde se dedicó totalmente a servir a los numerosos creyentes de la zona. “Esta mujer valiente no solo logró preservar su fe en la difícil situación de la represión estalinista, sino que también predicó sin temor a Jesucristo a los prisioneros del Gulag”, se lee en la breve biografía escrita por el postulador, el padre Ruslan Rakhimbernov.

La parroquia de la Sagrada Familia, además de los dos miembros de la congregación que sirven en ella, el padre Stefan Vysotsky y el padre Alexei Mitsinsky, cuenta con la ayuda de las Hermanas de la Sagrada Familia de Nazaret. Además de Tayinsha, la parroquia incluye las aldeas de Donetskoye, Podolskoye, Leonidovka, que los sacerdotes y hermanas visitan regularmente, dirigiendo catequesis y servicios religiosos. Esta no es la única casa de la congregación de la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María en Kazajstán. La segunda está ubicada en la ciudad de Karaganda en la parroquia de María Madre de la Iglesia.