OMPRESS-BENÍN (2-07-21) La congregación de las Siervas de la Luz de Cristo nació en Benín hace poco más de 25 años, y tiene como carisma que la fe, iluminada por la luz de Cristo, se haga viva en su tierra. Las Obras Misionales Pontificias las han ayudado este año a rehabilitar su casa en Toviklin. La casa estaba muy deteriorada y era urgente reparar el tejado, la instalación eléctrica, la fontanería y los revestimientos. La comunidad local de Toviklin las ha ayudado con más de 6.000 euros y gracias a la generosidad de los católicos con el Domund, se les han enviado otros 30.000 euros.

Las Siervas de la Luz de Cristo fueron fundadas en esta misma diócesis de Lokossa, en el sur de Benín, en 1992 por Mons. Robert Sastre, obispo entonces de la diócesis. El obispo y las primeras religiosas que se sumaron a esta fundación – diez hermanas que todavía siguen al servicio de esta Iglesia local – tenían la convicción de que el Evangelio, para arraigarse en una cultura, necesita testigos auténticos, pero también testigos autóctonos, que hayan nacido y crecido en esa cultura. De hecho, una de las condiciones para ser religiosa en esta congregación era ser de la diócesis de Lokossa, como recuerda una de aquellas primeras religiosas, la hermana Angèle Kougbo. Sor Angèle también recuerda que todo comenzó de manera muy discreta y, “a pesar de los pocos recursos de que se disponía, no nos faltó de nada”.

Cada comunidad de las Siervas de la Luz de Cristo tenía que tener siempre un centro de salud, por lo que había que formar a las hermanas. Mons. Sastre, su fundador, “estaba convencido de que así las hermanas podrían evangelizar mejor, porque la enfermedad lleva a los hombres a las tinieblas”. La hermana Nadine, otra de aquellas diez primeras religiosas recuerda que en Djanglanmè, una ciudad de la diócesis, abrieron un centro para personas con discapacidad visual. Un día les llevaron a una niña ciega y hoy, aquella niña es ya miembro de la congregación, y trabaja precisamente con personas con discapacidad visual. “Es la señal visible de que la luz de Cristo brilla en nuestras tinieblas”, señala la hermana.

La presencia de los Siervas de la Luz de Cristo ha sido un verdadero impulso a la evangelización de Benín, con nada menos que 32 comunidades y centenar y medio de religiosas presentes en seis de las diez diócesis del país. Esta congregación local agradece todo el respaldo y apoyo de las Obras Misionales Pontificias que han tenido desde su fundación. También esto, dice la hermana Nadine, es una manifestación de que “la Providencia nos apoya y a la labor que hacemos”.