Seguro que una de tus actividades favoritas de la Navidad es poner el Belén junto a tu familia. Pero, ¿sabes que esta es una tradición presente en todo el mundo? Y, aunque su esencia es siempre la misma, cada lugar lo adapta a sus propias costumbres.

¿Cómo surgió eso de “poner el Belén”? Hace ya ocho siglos, San Francisco de Asís pensó que sería muy buena idea recrear el nacimiento de Jesús en un pueblo italiano, llamado Greccio, en el que contó con los pastores reales de la zona para representarlo. El suyo fue un Belén viviente muy sencillo, y tuvo que pasar otro siglo hasta que apareció en Nápoles un Nacimiento parecido a los que ahora ponemos.

¿Quién lo llevó al resto del mundo? Aunque se trata de una tradición europea, con el tiempo ha llegado a todos los rincones del planeta. ¡En gran parte gracias a los misioneros! Ellos llevaron a África los primeros Belenes, para explicar a sus habitantes quién era Jesús y dónde había nacido. Ahora, muchos artesanos fabrican sus propios pesebres con piedra, barro, madera…

Como curiosidad… Se cuenta que el primer Belén que llegó a América, en el año 1520, lo llevó un marinero andaluz. A partir de entonces, se fue expandiendo esta costumbre por el sur del continente. Allí los Belenes son muy coloridos y es muy común encontrar junto al pesebre animales como las llamas, que en Belén, desde luego, no existían. Como ves, cada pueblo hace suya esta tradición, ¡que nos une a todos los católicos del mundo!

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