OMPRESS-LYON (10-01-22) El 9 de enero de 1862 fallecía Paulina Jaricot, que será beatificada el próximo 22 de mayo en Lyon, Francia, la ciudad en la que nació, fundó la Obra de la Propagación de la Fe, el Domund, y donde también falleció. Fue el 26 de mayo de 2020 cuando el Papa Francisco autorizaba la publicación del decreto que reconocía el primer milagro atribuido a Paulina. La aprobación de este milagro abría el camino de la beatificación para quien ha sido una de las precursoras e impulsoras de la responsabilidad de cada bautizado en la misión.

Paulina Jaricot fue una laica francesa que nunca sintió la vocación a la vida consagrada, en un contexto en el que parecía que quienes deseaban seguir a Jesucristo necesariamente tenían que emprender el camino de la consagración religiosa. Nacida el 22 de julio de 1799 en una familia de ricos industriales, Paulina recibió una buena educación cristiana. Tras diversas vivencias y escuchar una predicación en la cuaresma de 1816, sufrió una transformación interior que cambiaría su vida y, de vivir como una señorita de clase alta, decidió consagrarse al servicio de Dios, algo que demostró vistiendo como las obreras de Lyon, como solidaridad con su pobreza. Decidió igualmente, en un abandono total en Cristo, dedicarse a las misiones, informando de las necesidades de los misioneros y buscando su sostenimiento. Se empeñó en la tarea de formar un grupo de mujeres, que fue creciendo cada vez más, de trabajadoras de las fábricas de seda de Lyon, dispuestas a rezar por las misiones y a entregar una aportación regular para ayudar a todos los misioneros del mundo en sus necesidades. La asociación se fue extendiendo entre gente humilde por toda Francia y así fue como, en 1822, – este año se cumple el segundo centenario – nació oficialmente la Obra de la Propagación de la Fe, que pronto se estableció en otros países. Paulina tenía solo 23 años. El impulso de los papas contribuyó de manera especial a su difusión universal. En 1922, al cumplirse los primeros cien años de la Obra, Pío XI le concedió el título de Pontificia e instituyó en octubre, como la cita misionera central de cada año, el Domingo Mundial de la Propagación de la Fe, el conocido DOMUND.

Paulina Jaricot fundaría más tarde el Rosario Viviente y llevaría adelante otras iniciativas. Tuvo contacto y amistad, además de dar todo su apoyo a grandes figuras de la Iglesia de su época, como el famoso Cura de Ars, que prácticamente la consideraba la persona más santa que había conocido, o Suzanne Aubert, la primera evangelizadora de los maoríes en Nueva Zelanda, o Luis Querbes, el fundador de los Clérigos de San Viator. Paulina fallecería, aquel 9 de enero de 1862, en medio de la pobreza.

En su mensaje para el Domund de este año, del próximo octubre, el Papa Francisco la ha recordado: “El mismo Espíritu que guía la Iglesia universal, inspira también a hombres y mujeres sencillos para misiones extraordinarias. Y fue así como una joven francesa, Paulina Jaricot, fundó hace exactamente 200 años la Obra de la Propagación de la Fe; su beatificación se celebra en este año jubilar. Aun en condiciones precarias, ella acogió la inspiración de Dios para poner en movimiento una red de oración y colecta para los misioneros, de modo que los fieles pudieran participar activamente en la misión ‘hasta los confines de la tierra’. De esta genial idea nació la Jornada Mundial de las Misiones que celebramos cada año, y cuya colecta en todas las comunidades está destinada al fondo universal con el cual el Papa sostiene la actividad misionera”. Las Obras Misionales Pontificias están de celebración con su próxima beatificación y con los aniversarios que tendrán lugar este año: la fundación del Domund, la elevación a Pontificias de las Obras, los 400 años de la creación de Propaganda Fide, la hoy Congregación para la Evangelización de los Pueblos… Gracias a quienes impulsaron estas iniciativas hoy estamos “A hombros de gigantes” – el lema que unifica todas estas celebraciones – y podemos mirar más lejos, al horizonte de la misión.