OMPRESS-PAMPLONA (25-10-21) El pasado 21 de octubre, a las puertas del Domund, fallecía en plena celebración eucarística, José Mª Aícua Marín, el que fuera el anterior delegado de Misiones de Pamplona-Tudela, director diocesano de las Obras Misionales Pontificias y director de las Javieradas. Desde la delegación de misiones navarra han enviado un comunicado a los numerosos misioneros de la tierra de San Francisco Javier que están esparcidos por todo el mundo. “Le recordamos hoy con afecto y oramos por su familia dando gracias a Dios por su vocación sacerdotal y misionera”.

José María, de 61 años, se encontraba oficiando un funeral en la parroquia de Cristo Rey de Pamplona, a las ocho de la tarde, cuando, tras entonar el Aleluya, cayó desplomado en el altar. En ese momento, varios médicos y enfermeras, que se encontraban en la iglesia, intentaron reanimarle sin éxito.

El Arzobispo de Pamplona-Tudela, Mons. Francisco Pérez, nada más conocer la trágica noticia, enviaba una nota a toda la archidiócesis la Diócesis donde comunicaba el fallecimiento: “Encomendamos su alma y nos confortamos en el Señor de la Vida. Rogamos por su familia en estos momentos de dolor. Descanse en la paz del padre Dios que tanto proclamó el padre José María Aícua”.

El sacerdote navarro nació en Caparroso el 12 de febrero de 1960. Tras formarse en el Seminario de Pamplona, fue ordenado sacerdote el 30 de mayo de 1987. Durante varios años fue párroco de San Miguel de Noáin, también ocupó el cargo de delegado episcopal de misiones, director de Obras Misionales Pontificias en Navarra y director de las Javieradas, durante 9 años, y delegado de la Pastoral Juvenil.

Actualmente era párroco de San Francisco Javier y Cristo Rey de Pamplona, capellán de la Hermandad de Nuestra Señora del Rocío de Navarra y responsable de la Unidad de Atención Pastoral del II Ensanche y Lezkairu. Unas obligaciones pastorales que realizaba con gran entusiasmo e ilusión. La noticia de su fallecimiento repentino ha causado una gran conmoción entre los fieles y el clero de la Iglesia de Navarra que le tenían un gran afecto, han señalado desde el Arzobispado de Pamplona.