Andrés Díaz de Rábago, misionero de 105 años, acaba de fallecer en Taiwán. Ha fallecido “con las botas puestas”, como él mismo deseaba. Este misionero veterano llegó a China continental en 1947, y fue el último sacerdote extranjero ordenado allí. Tras su expulsión del país por Mao Tse-Tung, trabajó en Filipinas, Timor Oriental y Taiwán. Misionero, médico y maestro, por sus aulas han pasado, entre otros, un premio Nobel de la Paz y un presidente de gobierno.

Desde Obras Misionales Pontificias de España damos gracias a Dios por su larga y fecunda vida misionera y rezamos para que goce ya en la presencia del Señor al que entregó su vida.

Compartimos un testimonio que nos escribió para el Domund.