Cuatro años del primer noviciado jesuita en Bangladesh

  • On 9 de marzo de 2026

OMPRESS-BANGLADESH (9-03-26) El primer noviciado de la Compañía de Jesús en Bangladesh abrió sus puertas el año 2022. Hoy hay quince candidatos discerniendo su vocación y otros cinco o seis jóvenes se sumarán al noviciado en junio de este año, lo que muestra la vitalidad vocacional de este país en el que los católicos son solo un 0,27%.

El establecimiento del primer noviciado en Bangladesh en 2022 marcó un hito para la Compañía de Jesús en el sur de Asia, respondiendo a las crecientes necesidades pastorales y reflejando la confianza en el continuo crecimiento del número de personas en Bangladesh que responden al llamado a la vida jesuita. Tres jóvenes en Bangladesh habían completado su prenoviciado y estaban listos para comenzar su noviciado. En circunstancias normales, habrían viajado al extranjero, normalmente a la India o a Sri Lanka. Pero en 2020, la pandemia del covid cerró las fronteras y suspendió la emisión de visados. Ante esta situación, explican los jesuitas, el equipo de formación de la Compañía consideró tres opciones: pedir a los jóvenes que esperaran hasta que los noviciados en el extranjero pudieran recibirlos de nuevo, sin un plazo definido; animarlos a unirse a otra congregación o a convertirse en sacerdotes diocesanos; o establecer un noviciado jesuita en Bangladesh. Se optó por esta última opción y el 16 de julio de 2022, se inauguraba el primer noviciado jesuita en Bangladesh con tres novicios en unas instalaciones recién habilitadas en Mathbari, Gazipur.

Hoy, siete novicios están en formación. Dos clases de novicios ya han completado la primera fase de la formación jesuita; cuatro de ellos han profesado sus primeros votos y continúan sus estudios en India. Hay seis candidatos en la casa de candidatos y nueve prenovicios en el prenoviciado, y se espera que otros cinco o seis ingresen al noviciado en junio de este año. Lo que comenzó como una respuesta a una crisis se ha convertido en un signo de crecimiento, fe y compromiso con la preparación de hombres para servir a la Iglesia y a la sociedad. Un rasgo distintivo del noviciado es la diversidad de quienes ingresan. Los novicios provienen de diferentes regiones de Bangladesh y tienen diversos orígenes culturales y lingüísticos, lo que ofrece una primera experiencia de vida intercultural e interlingüística, una dimensión esencial de la vida y la misión jesuitas.

Vivir en estrecho contacto con la población local también permite a los novicios forjar relaciones con la comunidad local, fomentando la comprensión y la confianza mutuas. Los novicios no se limitan a rezar y estudiar aislados, sino que viven entre la población local y les sirven, compartiendo sus dificultades y alegrías. Los novicios asisten regularmente a las liturgias dominicales en la iglesia parroquial cercana y colaboran en diversos ministerios litúrgicos.

Formados en la diversidad de sus culturas y las realidades de su país de origen, estos futuros jesuitas están preparados para ejercer su apostolado en su propio contexto, pero listos para ir donde la misión los llame.

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