Cardenal Luis Antonio Tagle, pro-prefecto del Dicasterio para la Evangelización: “Si hay un regalo que España puede ofrecer al mundo, aparte del arte y de la buena comida, es compartir la fe”
- On 2 de marzo de 2026
El pasado sábado tuvo lugar la inauguración de la nueva sede de la Dirección Nacional de Obras Misionales Pontificias (OMP) en España. Fue presidida por el cardenal Luis Antonio Tagle, pro-prefecto de la Sección para la primera evangelización y las nuevas iglesias particulares del Dicasterio para la Evangelización, de la que depende OMP.

En una entrevista, agradeció a los católicos españoles su compromiso, y defendió la centralidad de la misión ‘ad gentes’ en la vida de la Iglesia, como un acto de caridad, que implica a todos los bautizados. Además, subrayó la importancia del centenario de la Jornada Mundial de las Misiones (DOMUND), que se celebra el próximo mes de octubre.
¿Qué les diría a los católicos españoles que siempre han estado comprometidos con el DOMUND y Obras Misionales Pontificias?
Me gustaría dar las gracias a los católicos de España por su maravilloso compromiso con el Domingo Mundial de las Misiones (DOMUND) y con las Obras Misionales Pontificias. Es un compromiso que nos muestra el espíritu de la Iglesia en España y es un testimonio que nos da un maravilloso ejemplo para el resto del mundo. Por eso estamos muy agradecidos con la Iglesia en España y esperamos que este espíritu sea transmitido de nuestra generación a las futuras generaciones.
Obras Misionales Pontificias es una institución que realiza muchas actividades, pero en sí es poco conocida. ¿Qué pasaría si Obras Misionales Pontificias no existiera?
En primer lugar, reconocemos que los orígenes de las cuatro Obras Misionales Pontificias fueron muy personales, incluso inspirados por el Espíritu Santo. Los fundadores probablemente no pensaban que estaban comenzando una obra o una sociedad. Ellos solo pensaban: “Vamos a escuchar las historias de los misioneros, después recemos, y después, ¿qué actos de caridad podemos hacer?”.
Así empezó, y después, cuando se expandió, se convirtió en algo global, internacional, y se necesitaba algo más de organización. Esto es bueno, pero a su vez las organizaciones a veces se centran en un elemento y se olvidan de las historias simples de los comienzos. Me imagino que Dios nos ha regalado las Obras Misionales Pontificias para que las aceptemos, pero también para estar abiertos a cuál es el origen del carisma, para que no nos separemos de eso. De lo contrario, la gente puede pensar que esto es solo otra estructura más… O pueden pensar que todo esto es sólo para conseguir dinero, y no una animación y una oración real por la misión.
La misión siempre ha sido muy importante, es el mandato que el Señor nos da antes de ascender al cielo. ¿Qué papel juega la misión Ad Gentes en la vida de la Iglesia? ¿Por qué es importante seguir promocionándola?
Como tú has dicho, la misión está en el último mandato del Señor resucitado, que envía a sus discípulos hasta los confines de la Tierra. Ahora nos damos cuenta de que en muchas partes del mundo sigue habiendo muchas personas que no han oído hablar de Jesucristo. En mi trabajo, en el Dicasterio, tenemos países en los que apenas hay mil doscientos cristianos, y el resto de la gente allí no ha oído hablar de Jesucristo.
Como somos una comunión, es una obligación y una responsabilidad espiritual y misionera por parte de aquellos que ya han escuchado a Cristo y al Evangelio, de compartir esa fe. Empezando por sus propias familias, por sus propios vecinos en sus países, pero pensando: aún hay mucha gente que no ha oído hablar de Cristo.
Esto es un acto de caridad. La misión ‘ad gentes’ no es solo seguir el mandato del Señor, sino también compartir el don que tenemos. No lo imponemos, los regalos nunca se imponen, sino que lo compartimos. Y si nuestro amor es global, entonces debemos pensar en la gente que está más allá de nuestros propios países y que necesitan el Evangelio.
Estoy pensado, por ejemplo… ¿Cómo vienen los productos?: perfumes, incluso la comida, zapatos, ropa… son exportados a las distintas partes del mundo, y estas compañías lo estudian muy bien, las estrategias, cómo hacer sus productos atractivos para la gente. Y yo digo: Esto es solo vender un objeto, y ellos se van a otros países… es como ‘ad gentes’… ¡pero nosotros tenemos el regalo más preciado, Jesucristo y la salvación! Así que creo que necesitamos tener esto en cuenta. Para simples productos mundanos está esta “misión” de ir afuera. Pero ¿por qué cuando se trata del Evangelio a veces dudamos? Creo que esta es una parte importante de ser cristiano.
En este año 2026 se cumplen 100 años del DOMUND… ¿qué es lo que se ha conseguido en estos 100 años gracias al DOMUND?
En primer lugar estamos agradecidos a Dios. ¡Imagina, 100 años ya! Y fue instituido por una inspiración, precisamente por el ‘ad gentes’, la necesidad de que toda la Iglesia sea consciente del gran trabajo de los misioneros, aquellos que han donado sus propias vidas, y muchos de ellos abandonando sus países, sin saber si iban a poder volver. Por eso es siempre una misión ‘ad vitam’, para toda mi vida.
Me siento bendecido por haber podido conocer, cuando era un niño pequeño, a los misioneros en Filipinas que venían y decían: “Si puedo regresar o no a mi hogar no es importante; he entregado toda mi vida, así que allí donde esté es donde debo ir”. Y creo que el Domingo Mundial de las Misiones nos hace ser conscientes de que tenemos muchos hermanos y hermanas que realmente han donado su vida la misión, y nos están llamando. Hemos sido beneficiados, hemos aprendido mucho de su trabajo.
Si hemos recibido un regalo a través de ellos, a lo mejor es nuestro momento de compartirlo. Así que esperamos que este cien aniversario del Domingo Mundial de las Misiones pueda despertar de nuevo esta llamada común de todos los bautizados a ser misioneros. Hemos recibido este regalo, y como dijo Jesús, el regalo que tú has recibido, ahora regálalo tú también como un don. Por lo tanto, necesitamos celebrar este cien aniversario, y tenemos la esperanza de que las diócesis y en las parroquias se preparen para este Domingo Mundial de las Misiones, y den un muy necesario ímpetu, una nueva energía al llamado misionero de todos los bautizados.
¿Qué mensaje quiere dar el Papa con el lema “Uno en Cristo, unidos en la misión” para el próximo DOMUND?
Lo primero de todo, creo que el Santo Padre quiere que recordemos que el centro de la misión y la razón de la misión es Jesucristo. Sí, nos dedicamos a la labor misionera, nos dedicamos a otras buenas actividades cristianas, como enseñar, los colegios, las clínicas, los hospitales… todas ellas son expresiones de nuestra fe en Jesucristo. Pero creo que él nos está recordando que no debemos perdernos. Debemos hacer cosas buenas… pero lo primero es Jesús, Él es la buena noticia.
También en nuestras instituciones debemos ser claros: estamos sirviendo a la gente a través de colegios, hospitales… pero a través de Jesús, y queremos comunicarles a ellos, a los niños que están estudiando, a los pobres a los que estamos sirviendo, a los enfermos a los que estamos sirviendo… Queremos que ellos experimenten a Jesús a través de nosotros, en nuestras acciones.
Los misioneros, todos ellos, no deben olvidar que no estamos haciendo todo esto por nosotros mismos, que no estamos haciendo todo esto para ganar gloria, que todo lo que hacemos lo hacemos por Jesús, y entonces debemos hacerlo juntos. El Papa Francisco llamó a la Iglesia a la sinodalidad, a caminar juntos, a participar todos, cada uno participa de acuerdo con sus dones, de acuerdo con el estado de vida, pero cada uno en la misión común de dar a conocer a Jesús. Porque las necesidades del mundo son muchas, y una sola persona no puede responder a las necesidades de la misión, así que necesitamos trabajar juntos.
Así que es una llamada a un compromiso global, y un recordatorio de que no tenemos que competir entre nosotros, porque está la tentación de los diferentes grupos, de los diferentes institutos, de promocionarse a ellos mismos en vez de la misión común. Dejad que la misión nos una, en vez de que nos separe entre nosotros.
Queríamos pedirle un último mensaje para la Iglesia en España. ¿Por qué es importante que sigamos rezando y apoyando a los misioneros en este Domund?
A nuestros hermanos y hermanas en España. Yo vengo de Filipinas, y la fe en Cristo llegó por primera vez a Filipinas hace 500 años, gracias a los misioneros españoles que fueron allí. Quiero recordar a la Iglesia en España: Tenéis una historia maravillosa de compartir la fe ‘ad gentes’, y esperamos que ese legado no sea abandonado, queremos que la Iglesia en España hoy lo valore, y anime a las nuevas generaciones a recordar que, si hay un regalo que España puede ofrecer al mundo, aparte del arte, aparte de la arquitectura, aparte de la buena comida, es compartir la fe por dondequiera que vayan. Así que… ¡Viva España!
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