La unidad misionera no debe entenderse como uniformidad
- On 20 de febrero de 2026
OMPRESS-ROMA (20-02-26) El Papa León XIV recibía ayer en la Sala del Consistorio del Vaticano a los participantes en el Capítulo General de los Legionarios de Cristo, que está teniendo lugar en Roma, a los que ha animado a seguir la voluntad de Dios para su familia religiosa y para la misión que la Iglesia les ha confiado.
Haciendo referencia al Capítulo General que está viviendo la congregación el Papa les recordaba que era una ocasión para reconocerse herederos de un carisma “que, a través de diversos caminos y expresiones históricas –a veces dolorosas y no exentas de crisis– ha dado origen a la congregación de los Legionarios de Cristo, unida por una misma raíz espiritual y por una pasión apostólica común”. También les decía que la diversidad de formas, estilos y acentos en la vivencia del carisma recibido no debilita la unidad, sino que la enriquece: “Por esta razón, no se debe temer la pluralidad, sino acogerla y discernirla, y permitir que se exprese para responder con mayor transparencia y fidelidad a la llamada de Dios. Al igual que en una familia cada miembro posee su propia identidad y misión, también entre ustedes la pluralidad de dones manifiesta la fecundidad del Espíritu y fortalece la misión común”.
Sobre todo les animaba a cumplir la misión propia de la vida consagrada, “llamada a ser experta en comunión”, así señalaba el Papa León que “su misión consiste en ofrecer este testimonio visible de escucha mutua y de búsqueda conjunta de la voluntad de Dios, tanto para sus comunidades como para aquellos a quienes encuentran en el camino mientras cumplen su misión”.
Insistiendo en acoger las diferencias, citaba una frase del Mensaje que él mismo ha enviado para la Jornada Mundial de las Misiones, el Domund, del próximo octubre, “la unidad misionera, obviamente, no debe entenderse como uniformidad”, por eso, insistía, “no se trata de eliminar las diferencias, sino de tener la capacidad de armonizar la diversidad en beneficio de todos, aceptando las divergencias como una riqueza y discerniendo juntos los caminos que el Señor nos propone”.
Concluía recordando que “el Señor sigue llamando y enviando; sanando y purificando, por ello su tarea consiste en discernir cómo responder con fidelidad al presente que Dios pone en sus manos”.

