Islas Fidji: Luchar contra las drogas desde la fe

  • On 17 de febrero de 2026

OMPRESS-ISLAS FIDJI (17-02-26) Mons. Peter Loy Chong, arzobispo de Suva, la diócesis que abarca las Islas Fidji, ha lanzado un llamamiento al resto de confesiones religiosas del archipiélago para afrontar el problema de drogas que se sufre en este país, que tiene la mala suerte de estar en medio de la ruta de la droga entre Asia y América.

El llamamiento de Mons. Chong, explican desde la Conferencia Episcopal Neozelandesa, va dirigido no solo a las comunidades cristianas, sino sobre todo a la hindú y a la musulmana. El Consejo de Iglesias cristianas de Fidji, que incluye 13 denominaciones cristianas, ha sentado las bases para la cooperación, pero ampliar esta a las comunidades hindú y musulmana abarcaría al 98% de la población, creando un frente unido. La cocaína y las metanfetaminas son las sustancias que más se consumen, a pesar de que las leyes del país son muy estrictas e incluso la posesión de pequeñas cantidades de sustancias ilícitas puede conllevar la pena de cadena perpetua. Las islas son un punto de tránsito de la droga entre América Latina y Asia y han tenido lugar incautaciones masivas en sus costas.

Los católicos en las Islas Fidji, son solo el 8% de la población, unos 70.000 fieles, pero la Iglesia católica ya está afrontando el problema desde diversas vertientes. Están organizados, por ejemplo, tres seminarios para jóvenes sobre prevención de drogas durante esta Cuaresma. “Abordar la crisis de las drogas requiere la cooperación entre grupos religiosos, comunidades y agencias estatales”, afirmó el arzobispo de Suva. “El verdadero progreso depende de ir más allá del diálogo y pasar a la acción a nivel de aldeas y comunidades”. La Iglesia Católica en Fidji ha instado al Gobierno a invertir urgentemente en más centros de rehabilitación y también ha pedido más consejeros en las escuelas.

Por otro lado Mons. Chong rechazó los llamamientos a expulsar a los adictos de las aldeas. Afirmó que el aumento de los problemas de drogas en Fidji está estrechamente vinculado a la desintegración familiar y al declive moral. Los programas de prevención, dijo, deben centrarse en fortalecer a las familias, apoyar a las parejas y preparar a los jóvenes para la vida y el matrimonio.

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