La Virgen de Lourdes y la Jornada del Enfermo: “Madre, no te alejes”
- On 11 de febrero de 2026
OMPRESS-PERÚ (11-02-26) La Jornada Mundial del Enfermo se celebra en toda la Iglesia el 11 de febrero, Día de la Virgen de Lourdes, pero cada año un Santuario y una diócesis se convierten, en esa fecha, en el centro de la celebración mundial, acercándose de manera concreta a las personas que en ese Santuario sufren la cruz y el dolor de la enfermedad.
Este año el lugar elegido es el Santuario de Nuestra Señora de la Paz en Chiclayo, Perú, lugar muy significativo por haber sido la diócesis de la que fue obispo, de 2015 a 2023, el Papa León XVI. Como ha explicado León XIV fue el Papa Francisco quien quiso que se celebrara en tierra de Perú, antes de su elección. La Jornada del Enfermo, instituida por San Juan Pablo II en 1992 es un momento privilegiado de oración, de cercanía y de reflexión para la Iglesia y para cada cristiano, llamado a reconocer el rostro de Cristo en los hermanos y hermanas marcados por la fragilidad.
El Papa León XIV ha elegido como tema de esta ya 34 Jornada Mundial del Enfermo “La compasión del samaritano: amar llevando el dolor del otro”, inspirado en la parábola evangélica. En su mensaje para esta jornada recuerda que la imagen del buen samaritano es “siempre actual y necesaria para redescubrir la belleza de la caridad y la dimensión social de la compasión, para poner la atención en los necesitados y los que sufren, como son los enfermos”. Explica el Papa que, con la parábola del Samaritano, “Jesús no enseña quién es el prójimo, sino cómo hacerse prójimo, es decir, cómo volvernos nosotros cercanos. Al respecto, podemos afirmar con san Agustín que el Señor no quiso enseñar quién era el prójimo de aquel hombre, sino a quién debía él hacerse prójimo. Pues nadie es prójimo de otro sino cuando se acerca voluntariamente a él”.
El mismo Papa ha constatado, en su “experiencia como misionero y obispo en Perú, cómo muchas personas comparten la misericordia y la compasión al estilo del samaritano y el posadero. Los familiares, los vecinos, los operadores sanitarios, los agentes de pastoral sanitaria y tantos otros que se detienen, se acercan, curan, cargan, acompañan y ofrecen de lo suyo, dan a la compasión una dimensión social”. Por eso anima en su mensaje a “que no falte nunca en nuestro estilo de vida cristiana esta dimensión fraterna, ‘samaritana’, incluyente, valiente, comprometida y solidaria que tiene su raíz más íntima en nuestra unión con Dios, en la fe en Jesucristo”. Y propone una oración, que se rezaba en familia por quienes viven en la enfermedad y en el dolor, dirigida a la Bienaventurada Virgen María, Salud de los Enfermos: Dulce Madre, no te alejes,
tu vista de mí no apartes.
Ven conmigo a todas partes
y nunca solo me dejes.
Ya que me proteges tanto
como verdadera Madre,
Haz que me bendiga el Padre,
el Hijo y el Espíritu Santo.

