Beatificación del católico más influyente de Estados Unidos en el siglo XX
- On 10 de febrero de 2026
OMPRESS-ESTADOS UNIDOS (10-02-26) Con el mundo misionero como telón de fondo, Fulton J. Sheen fue el primero en usar los grandes medios de masas para hacer llegar el Evangelio a millones de personas. A esta proyección mediática unía la cercanía del testimonio personal con aquellos que se encontraba, desde un albañil a una actriz de Hollywood. Se le apodó “el micrófono de Dios”.
Mons. Louis Tylka, obispo de Peoria, la diócesis donde nació Sheen y que impulsa su beatificación, anunciaba ayer que “la Santa Sede me ha informado que la Causa del Venerable Siervo de Dios, Arzobispo Fulton J. Sheen, puede proceder a la Beatificación”. Añadió que la diócesis trabajaba con el Dicasterio vaticano para las Causas de los Santos para determinar los detalles de la misma y poder anunciar, así, la fecha. El anuncio se produce seis años después de que la Santa Sede pospusiera la beatificación, inicialmente prevista para diciembre de 2019, tan solo unas semanas antes de la fecha prevista.
La causa de canonización de Fulton Sheen, abierta en 2002, ha tenido que superar dos grandes obstáculos. El primero fue la batalla pública para trasladar sus restos desde la Catedral de San Patricio en Nueva York a su ubicación actual, la capilla lateral de la Catedral de Santa María de la Inmaculada Concepción en Peoria. El segundo, el más grave, el hecho de que, como obispo de la diócesis de Rochester, Nueva York, de 1966 a 1969, el prelado pudiera haber pasado por alto los abusos sexuales cometidos por al menos un ex sacerdote de la diócesis. Superados estos obstáculos, en el año 2019, el Papa Francisco aprobaba un milagro atribuido a la intercesión de Sheen y se anunciaba su beatificación para el 18 de noviembre de aquel año. Sin embargo, unas semanas después se posponía dicha beatificación por la petición de algunos obispos de Estados Unidos. Ya en diciembre de 2024 se constataba que no había acusación ni sospecha alguna sobre quien, ya en vida, había sido investigado y seguido día y noche durante una larga época por el FBI, debido a su conocido anticomunismo, en un momento en que Estados Unidos mantenía una estrecha relación con la Unión Soviética.
Fulton Sheen nació en El Paso, Illinois, en 1885. Su familia se mudó a Peoria, una ciudad también de Illinois, cabeza de la diócesis del mismo nombre. Creció frecuentando la parroquia de la Catedral de Santa María, donde fue monaguillo. Cuando tenía 12 años le criticaron por lo mal que hablaba en público, se dedicó conscientemente a mejorar su oratoria, leyendo y practicando. Sintió que Dios le llamaba al sacerdocio. Ordenado sacerdote en 1919, su obispo le envió a estudiar a Europa, a Lovaina. Al volver, le encomendaron la Parroquia de San Patricio en Peoria, que fue siempre una referencia a lo largo de su vida.
La Universidad Católica de América, en Washington, solicitó sus servicios como profesor. Es en esta época cuando comenzó una especie de “ministerio para la conversión” que le acompañó toda su vida. Tenía un don para guiar a la fe a personas con las que tenía un encuentro casual. Pobres o ricos, famosos o personas de la calle, a todos los intentaba acercar a Dios. Se convertía en guía espiritual para quienes estaban buscando… Lo era para neoyorkinos de clase trabajadora, que conocía en su vida cotidiana, y también para grandes celebridades que se convirtieron al catolicismo por su ejemplo y su guía: el fabricante de coches Henry Ford II, la actriz de Hollywood Virginia Mayo, escritores, políticos, compositores… Sin duda la conversión más impactante sería la de Bella Dodd (1904-1969), la figura más conocida del comunismo estadounidense.
También fue en esta época cuando comenzó el apostolado que marcaría su vida, los medios de comunicación. Desde 1930, durante 22 años dirigió el programa de radio The Catholic Hour (La Hora Católica). En 1951 fue consagrado obispo auxiliar de Nueva York y comenzó su famosa serie de televisión, en la emisora ABC, con el programa “Life is Worth Living” (La vida merece vivirse) de 1952 a 1957, y “The Fulton Sheen Program”, de 1961 a 1968, que fue una continuación del primer programa. Llegó a tener una audiencia de 30 millones de telespectadores semanales, ganando dos premios Emmy.
Fue en estos años cuando recibió el nombramiento de director nacional de las Obras Misionales Pontificias en Estados Unidos. Lo fue durante 16 años (1950-1966), pero en realidad la misión nunca le abandonó y siguió apoyando toda la labor de las Obras Misionales Pontificias hasta su muerte, dando un verdadero toque de universalidad a todo lo que hablaba y vivía. Las ganancias de sus libros y programas las dedicó en gran parte a las Obras Misionales Pontificias. Él fue quien creó el famoso Rosario Misionero que se adoptaría en todo el mundo, con sus cinco colores aplicados a los cinco continentes que inspiran muchas actividades de la Obra Pontificia de la Infancia Misionera.
Como obispo participó en todas las sesiones del Concilio Vaticano II. Joseph Ratzinger, el Papa Benedicto XVI, trabajó con él en diversas ocasiones. Cada vez que hablaba nos fascinaba, reconocía en una entrevista el difunto Papa. En 1969, Mons. Sheen fue nombrado obispo de Rochester, en el Estado de Nueva York. Tres meses antes de morir, en 1979, se encontró con el Papa Juan Pablo II en el viaje apostólico que realizó el Pontífice a Estados Unidos. El santo Papa le abrazó y le dijo: “¡Has escrito y hablado bien de Nuestro Señor Jesucristo! ¡Eres un hijo leal de la Iglesia!”. Mons. Sheen murió el 9 de diciembre de 1979 con 84 años de edad y después de 60 años de servicio como sacerdote.
Las Obras Misionales Pontificias de España le dedicaron un programa en “Pequeñas historias misioneras” que puede escucharse aquí en Radio María o en Spotify y Apple Podcast.

