Ecuador despide al misionero salesiano Enio Ramalho Esteves

  • On 2 de febrero de 2026

OMPRESS-ECUADOR (2-02-26) La Iglesia de Ecuador y las comunidades amazónicas de Morona Santiago han despedido con dolor y esperanza cristiana al padre Enio Ramalho Esteves, salesiano misionero que perdió la vida el pasado lunes 26 de enero en un accidente aéreo, mientras realizaba una ruta misionera.

El siniestro ocurrió en la comunidad de Wishim, cantón Taisha, cuando se estrelló al despegar la pequeña avioneta en la que viajaban el padre Enio, párroco de la Zona Achuar; Danny Patricio López, piloto y gerente de AeroMorona; y Roberto Wisum Tsamaraint, secretario de la Misión Wasakentsa.

El obispo del Vicariato Apostólico de Méndez, Mons. Néstor Montesdeoca, fue quien comunicó oficialmente la noticia y expresó el sentir de la Iglesia local: “Ponemos nuestra esperanza en el Señor que con seguridad les ha acogido en su Reino. Estamos conmovidos”. El vicariato, confiado a los misioneros salesianos desde 1891, es uno de los ocho territorios de misión presentes en Ecuador, la mayoría ubicados en la región amazónica.

El 28 de enero, Mons. Montesdeoca presidió la Misa de exequias en la Catedral Santuario Nacional Purísima de Macas. Al iniciar la celebración, dijo que la comunidad se reunía “a través de un misterio de dolor” por la partida inesperada del misionero salesiano, “venido desde tierras lejanas para testimoniar a Jesucristo y anunciar el Evangelio, especialmente a los pueblos Shuar y Achuar”.

Subrayó una convicción compartida por la Iglesia amazónica: “El padre Enio, al igual que Cristo, no solo ha muerto, ha dado la vida”, e invitó a vivir este momento como una Pascua, “ese paso de la muerte a la vida”, confiando en que desde la presencia de Dios continúe intercediendo por el Vicariato Apostólico de Méndez y por la misión que queda abierta.

El P. Enio Ramalho Esteves era originario de Timor Oriental, un pequeño país asiático católico y con una significativa presencia salesiana. Nacido en 1979 en una familia campesina, quedó huérfano de padre a temprana edad, experiencia que marcó su vida y su vocación. Tras la muerte de su padre, también ocurrida en un accidente, fue acogido en un orfanato salesiano, donde creció humana y espiritualmente. “Prácticamente toda su vida la vivió con los salesianos”, se recordó durante la homilía.

Realizó su Primera Profesión religiosa el 24 de julio de 2002 en Fatumaca. Estudió filosofía en Indonesia y, movido por una fuerte inquietud misionera, solicitó ser enviado como misionero ad gentes. En 2008, sus superiores aceptaron su petición y fue transferido canónicamente a la Inspectoría Salesiana del Ecuador, a donde llegó en 2009.

Luego de completar sus estudios de Teología en Colombia, fue ordenado sacerdote el 24 de mayo de 2014 en la Misión Salesiana de Bomboiza, por imposición de manos de Mons. Néstor Montesdeoca. Desde entonces, desarrolló su ministerio en diversas comunidades amazónicas: entre 2014 y 2017 en Bomboiza, donde fue vicario, consejero, párroco y ecónomo; entre 2017 y 2020 en la Misión Salesiana de Yaupi, como director, ecónomo y párroco; y desde 2023 en la Comunidad Beato Ceferino Namuncurá de Wasakentsa, donde ejercía como párroco y vicario.

Durante la homilía, el P. Marcelo Farfán, Inspector Salesiano del Ecuador, resaltó tres rasgos de la vida del P. Enio. El primero, su humildad: “Su grandeza fue su humildad”, dijo, subrayando su cercanía, su capacidad de diálogo y su manera sencilla de anunciar el Evangelio. “No había barreras con él”, recordó. El segundo rasgo fue su vocación salesiana y misionera. Fue capaz de dejar su tierra, su familia y su cultura para servir al pueblo que Dios le confió. “Eso solo se entiende desde una auténtica vocación misionera”, señaló, remarcando cómo encarnó el carisma de Don Bosco a través del deporte, la animación comunitaria y su cercanía con niños y jóvenes. El tercer elemento fue su obediencia: “Estuvo donde tenía que estar”, compartió el Inspector, señalando que las circunstancias de su muerte expresan la radicalidad de su servicio. Recordó una frase de Don Bosco: “Cuando un salesiano muere en el trabajo, ese es un día de gloria para la congregación”. El P. Enio, dijo, “murió sirviendo”.

La Inspectoría Salesiana de Ecuador agradeció a Dios “por su vida entregada, por su testimonio silencioso y fecundo”, confiando en que su memoria permanecerá viva en las comunidades y en los jóvenes que acompañó. El P. Enio contaba con 23 años de profesión religiosa y 11 años de sacerdocio.

La Red Eclesial Panamazónica (Repam) expresó también su pesar y solidaridad. En un comunicado firmado por Mons. Adalberto Jiménez, presidente de la Repam Ecuador, se agradeció a Dios “por su misión abnegada al servicio de los pueblos Shuar y Achuar, en el cuidado y defensa de la vida en la Amazonía ecuatoriana”, y se pidió consuelo y fortaleza para los familiares, amigos y la congregación.

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