Diario de San Juan de la Maguana: “Dios nos sostiene”

  • On 30 de enero de 2026

OMPRESS-REPÚBLICA DOMINICANA (30-01-26) Desde su destino misionero, el Centro educativo San José Joca, de la Diócesis de San Juan de la Maguana, en la Cordillera Central de la República Dominicana, María Ángeles Valios y José María Sanz, un matrimonio de la diócesis de Alcalá, siguen enviando su diario de la misión. El matrimonio, que pertenece a OCASHA-Laicado Misionero, escribe su diario para sus familiares, amigos y hermanos de la diócesis de Alcalá y parroquia Nuestra Señora del Rosario de Torrejón.

“Paz y bien. De nuevo estamos con vosotros después de esta larga pausa, con las vacaciones navideñas entre medias. Han sido unas Navidades diferentes porque Chema se quedó en Republica Dominicana mientras yo me vine a Torrejón a pasar las Navidades con mi familia, especialmente con mi madre, que con sus 86 años necesita un poco de atención y mimos para que mi compromiso en la Misión le sea más liviano.

Un tiempo privilegiado, que me ha permitido compartir momentos preciosos con el Sr. Obispo D. Antonio, con la Hna. Beatriz y las voluntarias de la Delegación de Misiones, poder dar testimonio en la radio y con los amigos, participar de Sembradores de Estrellas en el arciprestazgo de Torrejón de Ardoz, de la novena del Niño Jesús en mi parroquia… Y, sobre todo, lo que tanto echo de menos: orar y participar de las celebraciones de Navidad sintiéndote parte de la comunidad.

La víspera de las vacaciones navideñas en el Centro Educativo (que fue el 12 de diciembre), tuvo lugar la cena navideña todos juntos, alumnos, maestros y trabajadores. La mañana se dedicó a ‘limpiar’ las zonas comunes y sus dormitorios mientras los maestros ayudaban a preparar la cena. Por la tarde no podía faltar una actividad para los alumnos: la tradicional piñata. ¡Tendríais que ver las caras de disfrute y felicidad de todos los alumnos! especialmente los de más edad, que ponían todo su empeño en coger las chuches que caían al suelo.

La cena de Navidad aquí es muy sencilla: arroz con guandules, y fritura de cerdo y pollo. De postre es tradicional comer manzanas, uvas y unas gominolas en forma de gajos (que aquí les llaman gomitas navideñas). Pero tanto las manzanas como las uvas son muy caras, así que solo alcanzó para media manzana y un par de uvas para cada uno. La celebración navideña terminó con actuaciones de alumnos y maestros, terminando con baile hasta la madrugada.

Antes de la cena, Chema y yo reunimos a todo el personal en el salón para agradecerles el trabajo y esfuerzo del cuatrimestre, y pedir disculpas por los errores o dificultades que hayamos podido tener (por un lado por las diferencias culturales y por otro lado por ser ‘novatos’ en este centro, como la mayoría de los maestros).

Aprovechamos para desearles feliz Navidad, con la entrega de una felicitación navideña hecha a mano y unos dulces. También FUNDASEP (la obra social que gestiona el Centro) nos invitó a todos nosotros a una comida navideña al día siguiente.

Haciendo balance de este cuatrimestre, reconocemos que han sido unos meses duros, sobre todo al principio porque nos ‘soltaron sin paracaídas’, es decir, sin ningún acompañamiento previo para explicarnos el funcionamiento del Centro y tomar conciencia de las multitareas que teníamos que asumir. Hemos dado pasitos a nivel de gestión educativa, a través de varios contactos con personal del Distrito Educativo que nos ayuda a resolver dudas.

Pero también ha sido un tiempo gratificante. Somos felices de dar respuesta a este Centro y de ayudar a que estos niños y jóvenes tengan un futuro mejor, se acerquen más a Jesús y descubran el sentido de la vida que realmente les puede hacer felices. Los alumnos nos van cogiendo cariño poco a poco, después del cambio que para ellos también ha sido la salida de la familia que dirigía el centro.

Hemos reanudado las clases el día 12 de enero. Con tristeza, os contamos que dos adolescentes del centro se ‘han casado’ durante las Navidades (por casarse se entiende escaparse una noche de su casa con el varón y volver al día siguiente a buscar su ropa). Es algo cultural, que ocurre en los campos y montañas, y todos lo asumen como natural. El estar tan aislados, tiene sus desventajas y casarse con alguien de fuera lo ven como una salida de las montañas.

Es difícil hacer procesos con estos jóvenes, requiere de tiempo y presencia y no es fácil romper con estos temas culturales. Aunque hablamos con ellos, algunos pueden vivir situaciones difíciles en la casa y puede que vean el casarse como una salida.

Me pregunto cómo podemos acompañar mejor a estos adolescentes desde dentro del Centro. Me imagino que todavía nos falta mucho para entenderles, acompañarles y ayudarles a discernir qué es lo mejor para sus vidas. Tienen prisa.

Solo llevamos cuatro meses y el trabajo en el Centro se va ampliando, ya que se va a iniciar una modalidad educativa a distancia, llamada radiofónicas (para jóvenes y adultos) donde solo tienen que venir presencialmente un día a la semana. Así resolvemos un tema que nos preocupaba que era la sobre-edad de alumnos tanto de primaria como de secundaria con más de 18 años.

Estamos seguros de que vamos a ir avanzando, que Dios es la roca en quien nos apoyamos y nos sigue animando a esta preciosa Misión. Y aunque hay días que las situaciones te superan, en esos momentos, somos conscientes que nuestra tarea es sembrar y que las fuerzas vienen de arriba, que Dios nos sostiene. Unidos en la oración y el seguimiento a Jesús. Un abrazo, Chema y María Ángeles”.

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