La universalidad de la misión vivida por niños de todo el mundo
- On 7 de enero de 2026
OMPRESS-ROMA (7-01-26) Con motivo de la Jornada de Infancia Misionera que se celebró ayer 6 de enero a nivel internacional y que en España será el próximo domingo 18, la hermana Inês Paulo Albino, Secretaria General de esta Obra Pontificia de la Infancia Misionera, comparte la importancia de la participación activa de los niños en la evangelización. Porque ser misioneros también es su deber.
En una entrevista concedida a Popoli e Missione, la revista de las Obras Misionales Pontificias de Italia, señala que, desde el edificio de Propaganda Fide, en el corazón de Roma, donde tiene su sede internacional la institución, se tiene una vista de 360 grados del mundo entero. A este edificio, cuya fachada principal da a la famosa Piazza di Spagna, llega correspondencia desde miles de lugares remotos de todos los continentes. Las mesas de los despachos están llenas de sobres, paquetes, cartas, solicitudes y fotografías provenientes de rincones desconocidos del mundo. Desde esta sede internacional de las Obras Misionales Pontificias se coordinan las 120 direcciones nacionales presentes en otros tantos países. Se respira la universalidad de la Iglesia y la dimensión católica de la fe que trasciende todas las fronteras.
Desde hace más de un año la Obra de la Infancia Misionera, la conocida Santa Infancia, está dirigida por la hermana Inês Paulo Albino, una religiosa que pertenece a la congregación de las Adoratrices de la Sangre de Cristo. Originaria de Guinea-Bisáu, de 56 años, se licenció en Teología Bíblica en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma y, entre otras responsabilidades, ha sido directora nacional de las Obras Misionales Pontificias en su país. Ha trabajado en evangelización, catequesis, docencia y pastoral juvenil. “Enseñé en la universidad y en el instituto, pero la experiencia que tuve como directora de guardería ha quedado grabada en mi corazón: de los niños aprendí la sencillez, el amor y el perdón sin esperar nada a cambio; es a través de los niños que descubrí la capacidad de Dios para hacer grandes cosas”.
El carácter internacional de la Obra Pontificia de la Infancia Misionera se puede percibir simplemente entrando en la oficina de la hermana Albino: carteles llenos de color, banderas de varios países, huchas de todas las formas y tamaños y objetos de todo tipo parecen hablar diferentes idiomas del mundo y ofrecen una sensación de bienvenida.
La hermana recuerda que “las Obras Misionales Pontificias (la Infancia Misionera es una de las cuatro Obras) son la red de caridad del Papa y tienen dos características importantes: son pontificias y universales”. El hecho de que la Infancia Misionera se conozca con otros nombres en diferentes países del mundo (por ejemplo, en Italia se llama Missio Ragazzi) no altera en absoluto sus características ni su propósito: promover la vocación misionera, involucrando a niños, niñas y adolescentes en la pastoral infantil. “Hay que recordar”, apunta la hermana Albino, “que el nombre oficial que tenía al fundarse, ‘Obra de la Santa Infancia’, fue inmediatamente acompañado por otro nombre común que describía la función que asumió en el momento de su fundación (19 de mayo de 1843, impulsada por Monseñor Charles de Forbin-Janson, Obispo de Nancy): la ‘Obra de Redención’, es decir, la Obra para la salvación de las almas de los niños. Con esta iniciativa, Monseñor Charles de Forbin-Janson quiso llamar la atención de los niños sobre su capacidad de ser y hacer las cosas con sencillez y autenticidad, sobre su manera de involucrar a todos, de manera amigable”.
Para destacar el papel central de los niños en la misión universal, la Iglesia decidió dedicarles un día especial, establecido el 4 de diciembre de 1950 por el Papa Pío XII. La fecha elegida fue el 6 de enero, coincidiendo con la Solemnidad de la Epifanía, la aparición de Jesús a los Reyes Magos y el Día del Niño. Sin embargo, se dejó abierta la posibilidad de celebrarlo en otras fechas, según las decisiones de las Iglesia locales, como ocurre en España.
“Esta jornada”, explica la hermana, “tiene como objetivo sensibilizar a los niños católicos (y no solo) sobre las necesidades de sus coetáneos en todo el mundo, animándoles a rezar, compartir y apoyar a los más necesitados. Me gustaría destacar que los niños no católicos también participan”. Y explica que, “basándome en mi experiencia en Guinea-Bisáu: en nuestras escuelas, de hecho, tenemos niños cristianos y no cristianos, pero todos participan en esta festividad. Además, el evento expresa el papel de los niños en la misión de la Iglesia, con el objetivo de vivir su fe con pasión y dar testimonio de ella a todos, en casa y en el mundo”.
El Día de Infancia Misionera anima a los niños a convertirse en protagonistas misioneros, compartiendo su fe y sus recursos con sus compañeros menos afortunados; promueve la solidaridad, facilitando el intercambio mutuo entre niños de todo el mundo, lo que incluye no solo la cercanía material sino también espiritual; financia miles de proyectos para niños necesitados en todo el mundo, proporcionándoles alimento, educación y atención médica. Las modalidades de celebración varían de un país a otro, “en función de las diferentes iniciativas pastorales y de las variadas actividades de formación y de proyección misionera destinadas a reavivar el entusiasmo, la vitalidad y la pasión misionera que el Evangelio transmite a todo aquel que escucha a Emmanuel, el ‘Dios-con-nosotros’, que nos invita a compartir con los demás la alegría de haber experimentado que Él es la esperanza que no defrauda”, explica la hermana Albino.

