Epifanía: Jornada de los Catequistas Nativos y del Instituto Español de Misiones Extranjeras

  • On 19 de diciembre de 2025

OMPRESS-MADRID (19-12-25) Este próximo 6 de enero, Fiesta de la Epifanía, la Iglesia española celebra la jornada dedicada a los Catequistas Nativos, verdaderos protagonistas de la evangelización en las Iglesias de misión. En América, Asia y sobre todo en África, su labor es inestimable. Lo es por la cercanía al pueblo de Dios en su vida cotidiana y por cómo plantan y cultivan la semilla de la fe, por enseñar a rezar a los más pequeños y vivir con coherencia a los mayores, por ser, ante la falta de sacerdotes, los líderes de sus comunidades.

Los catequistas, un total de 2,8 millones a nivel mundial, son personas que, especialmente en “tierras de misión” o en el contexto de las iglesias jóvenes, se presentan como auténticos pilares de la pastoral y la evangelización. Su número ha aumentado en el último año en 20.000 personas, especialmente en Asia. Como decía San Juan Pablo II en su exhortación apostólica “Catechesi tradendae”: “el título de ‘catequista’ se aplica por excelencia a los catequistas de tierras de misión. Habiendo nacido en familias ya cristianas o habiéndose convertido un día al cristianismo e instruidos por los misioneros o por otros catequistas, consagran luego su vida, durante largos años, a catequizar a los niños y adultos de sus países. Sin ellos no se habrían edificado Iglesias hoy día florecientes”.

En la fiesta de Epifanía, manifestación del Salvador a todos los pueblos, la Iglesia llama la atención sobre la urgencia misionera con este recuerdo y apoyo a estos catequistas de los territorios de misión. La organización y animación de esta jornada está encomendada en España al Instituto Español de Misiones Extranjeras (IEME). En la Epifanía se celebra también la fiesta misionera de este Instituto, verdadero cauce a la misión para los sacerdotes diocesanos en España.

El que un sacerdote diocesano partiera como misionero – algo que hoy en día parece tan común – no lo era hace un siglo. Entonces la misión ad gentes, abandonando el propio país y evangelizando en tierras lejanas, parecía estar abierta únicamente a las congregaciones religiosas. Gracias al dinamismo misionero de sacerdotes de Burgos se abrió una nueva “cantera” misionera. Fue el Papa Benedicto XV el que respaldó esta puerta a la misión. Un Papa que alentaba a los sacerdotes diocesanos a llevar el mensaje del Evangelio a todos los rincones del mundo. Tras el cambio de mentalidad que supuso el IEME surgieron otros cauces para vivir la misión a partir de las diócesis, como las misiones diocesanas, los hermanamientos entre diócesis y parroquias, los acuerdos de colaboración…

La fiesta misionera de la Epifanía tiene, por tanto, dos destinatarios de la generosidad de los fieles, los catequistas y el IEME. La mitad de la colecta de ese día, correspondiente a los catequistas en los territorios de misión, se entrega a la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, que lo destina a su sostenimiento y formación. La otra mitad va destinada al Instituto Español de Misiones Extranjeras, pionero en la toma de conciencia de que todo cristiano es misionero, sea religiosa o religioso, sacerdote o laico.

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