OMPRESS-BADAJOZ (21-05-21) El pasado domingo se celebraba, en la Solemnidad de la Ascensión del Señor, 40 años de presencia de sacerdotes misioneros de Badajoz en diversos lugares de la geografía peruana, sin dejar por ello de estar unidos a su Iglesia de origen. Con este motivo tuvo lugar una Eucaristía, presidida por el arzobispo de Mérida-Badajoz, Mons. Celso Morga, en la Santa Iglesia Catedral Metropolitana de San Juan Bautista, para dar gracias a Dios por esta andadura misionera conjunta y pedir al Señor que no cese de enviar obreros a su mies.

Como explicaba el propio arzobispo, en una carta a los fieles pacenses, ante este aniversario, surge la acción de gracias: “Como san Pablo en la carta a los Efesios: bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que ha bendecido a nuestra archidiócesis de Mérida-Badajoz con una larga historia de sacerdotes, religiosos y laicos entregados a la misión en México, Estados Unidos, Brasil, Venezuela, Argentina, Chile, Guatemala, Costa Rica, Perú, Ruanda, Zimbabue, etc. Nuestra Iglesia particular no sería la misma sin esta historia de misión en tantos países necesitados de escuchar la Buena Nueva del Evangelio”.

Fue el día 13 de mayo de 1981, enviados por el entonces arzobispo, D. Antonio Montero, cuando llegaron a la diócesis de Chachapoyas, en Perú, los primeros sacerdotes diocesanos, para iniciar una relación que sigue viva hoy, incluso en medio de las dificultades de la falta de sacerdotes. Durante estos años los sacerdotes de Badajoz se han hecho presentes en Cañete, Leymebamba, Chachapoyas, Rodríguez de Mendoza, La Jalca, Lima, Llacanora, Sorochuco, Indiana, Celendín, Huancayo y el seminario de Jaén, donde varios sacerdotes de Mérida-Badajoz han impartido clases. Una historia que ha enriquecido a ambos tierras, una historia de creyentes, “caminando juntos”.