OMPRESS-KAZAJSTÁN (12-11-21) Son los ingredientes para un mundo mejor… En Shimkent, en Kazajstán, en la antigua ruta de la seda, las hermanas se desviven por ayudar a niños en situaciones de pobreza y abandono. Son niños que sufren pero tienen un gran corazón. Infancia Misionera, la Obra Pontificia de los niños, les ha hecho llegar, desde España, 7.000 dólares con los que las religiosas harán verdaderos milagros. La superiora de la comunidad del Instituto del Señor y la Virgen de Matará, así se llama la congregación, la Madre María Zastupnitsa, escribe para dar las gracias por la ayuda y hablar de su día a día al lado de estos niños.

“Quisiéramos agradecerles inmensamente por el sacrificio que hacen para que podamos ayudar a nuestros niños de Shimkent (Kazajistán). En Shimkent viven más de un millón de personas, entre ellos muchas familias necesitadas. Hay una pequeña comunidad católica, formada por unas 100 personas, la mayoría niños, atendida por misioneros del Verbo Encarnado (IVE) y monjas del Instituto del Señor y la Virgen de Matará.

Por gracia de Dios, hay muchos niños que se van acercando a Dios y a su Iglesia, y nuestro trabajo además del espiritual es en gran parte de formación humana. El 99% de los niños que vienen necesitan ayuda material ya que sus familias, si es que las tienen, no cuentan con lo necesario para mantenerlos.

Por ejemplo, hay una niña llamada Lyuba, de 12 años, que comenzó a venir constantemente y que consciente de la situación que vive en su casa nos pidió que la ayudáramos. Ella tiene dos hermanitos más, menores que ella. Lamentablemente en casa el poco dinero que conseguían lo usaban el papá y la mamá para comprar bebidas alcohólicas, entonces no quedaba nada para el alimento diario y las cosas de higiene personal. Ahora sus padres han comenzado la rehabilitación, sin embargo debido a que el papá no ha terminado la escuela, los trabajos que consigue son siempre temporales y de poca paga, incluso muchas veces lo engañaron y no le pagaron lo acordado. La mamá en cambio no tiene documentos, por lo que tampoco puede establecerse en un trabajo fijo.

También nos pidió ayuda una niña llamada Aida. Ella es de familia musulmana. Lamentablemente, cuando el papá se enteró de que ella iba a nacer, obligó a la mamá a abortarla, y como ella se negó, el papá decidió abandonarla. La situación de la mamá es similar a la anterior, ya que por no haber terminado la escuela, no puede conseguir un trabajo normal y estable, por lo cual solo la contratan para limpiar algunas casas. Y aún ese tipo de trabajo es difícil de conseguir, ya que muchas veces la engañaron. Suelen poner ese tipo de anuncios grupos de hombres con malas intenciones, que esperan a las mujeres para aprovecharse de ellas. Damos gracias a Dios, que no les ha ocurrido nada malo.

Entre las niñas que vienen, está también Aleksandra. Su familia es una de las pocas que se ha mantenido unida. Tiene 3 hermanitos más, la mamá vende periódicos en el mercado y el papá hace algunos trabajos que le piden de vez en cuando, ya que luego de un accidente perdió la mano y lo despidieron de la fábrica donde trabajaba. Como es muy difícil mantener a una familia de 6 miembros, con el poco dinero que recibe la mamá de la venta de periódicos y los pequeños trabajos que algunas veces puede hacer el papá, Aleksandra ha acudido a nosotros para ayudarles.

Suelen venir también los 3 niños de Elena, una joven mamá que perdió a su esposo el año pasado. Los niños tienen muchos problemas de salud. Heredaron de la madre una enfermedad genética que deforma los huesos progresivamente, y además debido a la mala nutrición que recibieron de bebés tienen problemas de crecimiento. El mayor, Rustam tiene 11 años, pero tiene la altura de un niño de 5 años. El que le sigue, Sergey de 9 años también es de muy baja estatura y no ha desarrollado el habla. Finalmente está Andrey de 6 años, parece un niño de 3 años que apenas aprendió a caminar y recién comienza a hablar. Como tienen problemas con el sistema inmunológico viven prácticamente enfermos. La mamá a pesar de los esfuerzos que hace, debido a que tiene los huesos deformados no puede conseguir trabajos de mucha exigencia, y necesita de mucha ayuda para educar a los niños, puesto que recién aprendió a leer.

Estas son solo algunas de las historias de personas que podemos ayudar con la misma ayuda que recibimos de ustedes. Como verán no sólo se benefician los niños sino también quienes están alrededor, ya que con el ejemplo que estos niños llevan a su casa, los papás recapacitan y también buscan esforzarse por darles un futuro mejor, o mejor dicho por ofrecerles un presente en el cual puedan disfrutar de su niñez.

Nuevamente les agradecemos, y les pedimos que continúen esta obra, pues lo que le hagamos al más pequeño se lo hacemos al mismo Jesús (cf. Mt 25, 40) y Él que es muy generoso, no esperará para retribuirles con abundantes gracias todos sus esfuerzos”.