OMPRESS-VALENCIA (20-04-21) La Parroquia de San José de Onteniente lleva 60 años apoyando a la Campaña de Vocaciones Nativas de la Obra de San Pedro Apóstol, aunque su generosidad no se queda en la campaña. Todo el año sus feligreses tienen presente que el futuro de la Iglesia pasa por el apoyo a las vocaciones. Un verdadero testimonio de fe.

Desde su fundación hace 60 años, y hasta hoy, la Parroquia San José de Onteniente ha mantenido un gran espíritu misionero. Tal vez porque este pueblo valenciano ha dado varios misioneros, algunos de ellos todavía en misiones. Tal vez porque el grupo misionero que la parroquia tiene desde hace 40 años ha estado integrado por personas entregadas que han creado una gran conciencia misionera. Es un hecho que, año tras año, con el apoyo del Delegado de Misiones de la Archidiócesis de Valencia, en la actualidad el padre Arturo García, la Delegada de Misiones que siempre ha tenido la parroquia ha sabido explicar muy bien a los parroquianos lo importante que es ayudar a los jóvenes de los países de misión, lo valiosas que son esas vocaciones a la vida sacerdotal o religiosa, y lo vital que resulta su formación y sostenimiento. Es lo que hace Gloria Ruiz, la actual delegada. Por eso, los fieles de esta parroquia están entre los que más becas para vocaciones nativas financian en toda España.

Gloria dice que la gente no espera a la Jornada de Vocaciones Nativas para dar su donativo: “En cualquier momento del año, gente que ha ido ahorrando me dice: toma, 100 euros para becas”. Pero las sumas no son lo importante, lo realmente maravilloso es la enorme generosidad que hay detrás de muchas de estas aportaciones: “María, una pensionista de 85 años, todos los meses me da 10 euros de su pensión para una beca”. Gloria cree que, al explicar la importancia de estas becas y “el por qué y el para qué”, se ha ido creando una gran conciencia misionera y, sobre todo, una implicación personal con esos jóvenes que necesitan ayuda para poder cumplir su sueño de ser sacerdotes, religiosos o religiosas en cualquier país de África, Asia, América…

Es lo que cree, Begoña Villasante, feligresa de esta parroquia que cuenta que, “desde hace tiempo, colaboro con mis pequeñas aportaciones para ayudar a las misiones y a las becas misioneras. Mi mayor ilusión es poder prestar mi ayuda material y espiritual a quien lo necesita, poder aportar mi granito de arena con todos los demás. Deseo de todo corazón seguir colaborando con nuestros hermanos y hermanas que han dejado todo para que otros conozcan a Cristo y hacer un mundo mejor”. Teresa Aznar, también feligresa de la parroquia, explica en un vídeo que, “en los territorios de misión existen muchas vocaciones, pero escasos recursos para que puedan convertirse en una realidad. Tu ayuda hace posible que estas vocaciones no se pierdan por falta de medios”.

Las becas que presenta la Obra de San Pedro Apóstol, una de las cuatro Obras Misionales Pontificias, la que está volcada en el apoyo a las vocaciones en la misión, se articulan de tres formas: “beca de un curso”, para financiar el curso académico de un seminarista, de una novicia o un novicio (350 euros); “media beca”, que cubre tres años de preparación de un futuro sacerdote (1.000 euros); o una “beca completa” (2.000 euros), que financiaría los seis años de formación de un seminarista. Para saber más y cómo colaborar: https://vocacionesnativas.es/.