OMPRESS-COLOMBIA (2-06-21) Para el próximo 11 de junio, Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, los obispos colombianos han convocado una jornada de oración por Colombia, porque “El diálogo es posible, es necesario y urgente”, como han titulado su mensaje a un país en efervescencia social. Las desigualdades, el impacto económico y social del covid, la pobreza, han llevado a bloqueos, paros y manifestaciones con víctimas mortales. Un mes de protestas que han tenido lugar mientras cada día 500 personas mueren por covid y con las Unidades de Cuidados Intensivos saturadas con más del 90% de ocupación.

El mensaje de los obispos, hecho público ayer, comienza recordando unas palabras del Papa Francisco que parecen referidas a lo que está ocurriendo en Colombia: “algunos tratan de huir de la realidad y otros la enfrentan con violencia destructiva, pero entre la indiferencia egoísta y la protesta violenta, siempre hay una opción posible: el diálogo”. Es precisamente al diálogo al que dedican sus reflexiones los obispos, pero para lograr que se entable, en una situación de crispación como la que vive la sociedad colombiana “es necesario creer que el diálogo es posible, aunque las posturas tensas e inconciliables, a primera vista, pareciera que no dan lugar a acuerdos. El diálogo no es una utopía; hay que apostarle a esta herramienta, vencer los obstáculos y dejar que tengan prioridad las causas justas que están en juego”. Un diálogo que tiene “como fundamento la búsqueda de lo bueno y justo”, que “supone siempre la verdad”.

El diálogo que se entable en Colombia, señalan los obispos colombianos, “debe poner en el centro las necesidades de los pobres y vulnerables, de los marginados y excluidos, de las víctimas de la violencia, de los que han sido vulnerados en sus derechos fundamentales. No se puede olvidar a los enfermos y a los profesionales de la salud que siguen enfrentando la pandemia del Covid-19, sin los recursos necesarios; a los que han perdido sus empleos o no han podido reactivar sus negocios; a los campesinos que ven perdidos los frutos de su trabajo, a los servidores públicos, en fin, a todos los que se han visto afectados por las situaciones que estamos viviendo”.

Para que este diálogo sea eficaz y dirigiéndose especialmente a los católicos colombianos, recuerdan que “nosotros, discípulos de Cristo, antes que a los medios humanos, debemos acudir a la fuerza de la oración humilde y confiada, porque la paz es, ante todo, un don de Dios; la oración infunde ánimo y sostiene a quien quiere promover el entendimiento y la fraternidad. Por esto, les invitamos fraternalmente a perseverar en la oración por nuestro país. De modo especial, convocamos a una jornada de plegaria el 11 de junio, Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús”.