OMPRESS-CAMERÚN (18-03-22) Las Obras Misionales Pontificias están implicadas en la construcción de la Catedral de Nuestra Señora de la Asunción en Founangué-Maroua, una de las Iglesias locales con más vitalidad de la zona occidental de África, en donde una catedral es sobre todo el hogar de la “familia de Dios”. La diócesis de Maroua-Mokolo, creada en 1973, se encuentra en el extremo norte de Camerún. Está en las fronteras con Nigeria, Chad, con más de dos millones de habitantes. La diócesis se articula en seis zonas pastorales y cuenta con 43 parroquias, aunque hoy otras cinco en formación. Cuenta con 70 sacerdotes, 73 religiosas, 12 diáconos permanentes y nada menos que 600 catequistas, una verdadera fuerza evangelizadora. La población es esencialmente rural, aunque la ciudad de Maroua tenga más de 700.000 habitantes, y está conformada por varias etnias que viven unidas en paz y fraternidad, sin importar que pertenezcan a religiones cristianas, musulmanas y tradicionales.

La antigua catedral se construyó en los albores de la evangelización y es muy pequeña y, víctima de la edad, amenaza con derrumbarse. Como decían incluso de otras confesiones religiosas: “los musulmanes tienen varias mezquitas en la ciudad para su culto, mientras que los católicos no tienen una catedral”. De hecho, las grandes celebraciones litúrgicas e incluso las ordenaciones sacerdotales tienen lugar bajo los árboles, bajo carpas en mal estado y a veces en el estadio municipal de la ciudad. Pero hoy, tras años de trabajos, ya se levanta la construcción, y se trata de ultimarla. Dado que una catedral en África es muy parecida a lo que fueron en su momento las primeras catedrales románicas y góticas – centro neurálgico para los católicos, lugar de encuentro familiar y, sobre todo, hogar para todos – las Obras Misionales Pontificias se han volcado en ayudar a la diócesis de Maroua-Mokolo, desde que comenzara su construcción a inicios de 2014.

Su estructura incluye no solo los símbolos cristianos, sino también el simbolismo de la cultura local. La forma de la Catedral representa un tipo de casa africana, el “bukaru”, que tiene forma circular con estructuras superpuestas. Los pilares de la mediana frente al presbiterio aluden por su forma a un símbolo de protección. La cubierta “estelar” quiere representar el hermoso cielo de África y las decoraciones geométricas de esta zona del continente. El tejado será como el manto de la Virgen que protege a los fieles, es el abrazo de la Virgen María al pueblo, explican desde la diócesis camerunesa. El entrelazarse de los pilares centrales forma la letra M de María. La hospitalidad y la protección materna son los principales símbolos de esta Catedral que tendrá la vocación de acoger a miles de personas que se reunirán allí para las grandes celebraciones, procesiones de las fiestas marianas u ordenaciones sacerdotales, encuentros ecuménicos… Su fachada oeste es la principal con el ábside orientado al este por donde sale el sol, signo de la Resurrección.