OMPRESS-CHAD (15-09-21) El complejo hospitalario universitario Le Bon Samaritain de N’Djamena, la capital del Chad, se ha convertido en una referencia en la lucha contra la pandemia en África. Un centro fundado por un jesuita italiano que aúna sanidad y educación en unos de los países más pobres de África. Según informa la Compañía de Jesús en España, Carlos Gómez-Vírseda SJ tuvo la oportunidad de viajar a Le Bon Samaritain, donde hizo su magisterio y sigue yendo con frecuencia para apoyar este proyecto único. Es un complejo que consta de dos hospitales y 13 centros de salud que proporcionan atención sanitaria a cientos de miles de personas. Además, cuenta con una pequeña facultad de medicina y enfermería que lleva varias décadas formando a sanitarios locales al servicio de los más vulnerables.

Le Bon Samaritain es, 47 años después de su nacimiento, en 1974, un centro de excelencia. Fundado en 1974 por el jesuita de Bérgamo Angelo Gherardi con un grupo de fieles y amigos reunidos en la Association Tchadienne Communauté pour le Progrès, Atcp, se ha convertido en uno de los ejes fundamentales del sistema de salud en Chad. Al regresar a Chad en 1968, tras estudiar Teología, el padre Gherardi fue destinado a la misión Goundi: 40.000 habitantes en un área de cuatro mil kilómetros cuadrados, sin instalación alguna sanitaria. Esta carencia sería el germen del complejo hospitalario. La primera plantilla del hospital la componían un par de médicos, antiguos alumnos del Colegio Jesuita Leone XIII de Milán, tres Hermanas de la Caridad y veinte enfermeras chadianas. De 1974 a 1990 la estructura funciona como cualquier hospital convencional: cuenta con 120 camas con servicios como pediatría, maternidad, medicina interna, cirugía, quirófano, análisis de laboratorio y radiología. En 1990 se dio un importante paso adelante con la puesta en marcha del “Programa Integrado de Salud”, que coordina las actividades asistenciales, realizadas en los centros de salud periféricos, con las actividades del hospital. El hospital acoge así numerosos centros de salud a 20 y 30 kilómetros de distancia en los territorios circundantes. Entre 1989 y 2015, la Atcp abre otros nueve centros de salud. Entre 2004 y 2007, se inaugurar una escuela de medicina, un hospital universitario y, en 2008, una escuela de enfermería en 2008 en N’Djamena, la capital de Chad. La labor del padre Gherardi continuó adelante gracias al apoyo de muchos socios, incluido el gobierno de Chad, pero para asegurar la continuidad de su proyecto, el 27 de septiembre de 2015 Le Bon Samaritain pasa a estar bajo la dirección de la Provincia de África Occidental de la Compañía de Jesús.

Hoy el complejo reúne a 300 profesionales en las dos sedes de N’Djamena y Goundi. Médicos, enfermeras, parteras y especialistas (cirugía, pediatría, ginecología) aúnan sus esfuerzos al servicio de los más vulnerables. A este personal hay que sumar unos 50 estudiantes de medicina y 170 estudiantes de enfermería. El complejo cuenta con la colaboración de varias universidades: la Pontificia Universidad de Chile, la Universidad de Reims en Francia, el Hospital Universitario Puerta del Mar en Cádiz, España, así como otras universidades e instalaciones de formación en España y Líbano.

Carlos Gómez-Vírseda cuenta que, tras la pandemia, Le Bon Samaritain se ha convertido en un centro de referencia para la lucha contra el covid en Chad. Gracias al apoyo de Entreculturas y otros benefactores, se construyó el Laboratorio de Grandes Epidemias Tropicales (LAGET). En este laboratorio se realizan pruebas médicas como PCR, estudios de seroprevalencia y carga viral, detección de nuevas variantes, etc. Todo ello ayudará a la comunidad científica a entender el comportamiento del virus en regiones no bien estudiadas, como es el África subsahariana. De hecho, los médicos y enfermeros del hospital, coordinados por varios jesuitas, publicaron recientemente un artículo en una prestigiosa revista médica y piensan seguir contribuyendo con nuevos estudios sobre vacunación y Covid.

La reflexión de Carlos, con esta experiencia es clara: “Es cierto que el hospital se convierte en una referencia para luchar contra esta enfermedad que afecta a todo el mundo… Pero la verdad es que el propio país se ha visto muy poco afectado por la pandemia: Chad apenas cuenta unos cientos de casos mortales, probablemente debido a su aislamiento y a la juventud de su población. ¡La edad media del país son apenas 19 años! El verdadero problema sanitario allí sigue siendo la malaria, la tuberculosis, el sida, etc. Enfermedades ligadas a la pobreza que no salen en las noticias, pero siguen matando a cientos de miles de personas cada año”.