OMPRESS-TOLEDO (22-11-21) Mons. Francisco Cerro, arzobispo de Toledo, ha escrito una completa carta pastoral con el título “Id al mundo entero”. En ella recoge todo un programa, espiritual y “práctico” para que todo fiel toledano se sienta invitado a ser misionero de Cristo, “el único que sacia la sed de felicidad, de belleza, de bondad, de verdad que anida en el corazón humano”.

Mons. Cerro parte del pasaje evangélico de la Samaritana, un encuentro de Jesús que se vuelve misionero y recoge la hermosa petición de aquella mujer de Samaría: “Dame de beber”. También recoge la historia misionera de Toledo, una “archidiócesis misionera”, que sigue siéndolo en la actualidad. Recoge Mons. Cerro, en estos hitos misioneros el compromiso que tiene Toledo con la Prelatura de Moyobamba en la selva peruana, y cómo en la actualidad hay veintiocho sacerdotes diocesanos misioneros, además de las religiosas, religiosos y laicos que han hecho de la misión su vida. “La archidiócesis tiene las puertas abiertas para aquellos que deseen entregar su vida a las misiones de por vida o por un tiempo”, declara el arzobispo de Toledo. “Es una prioridad en el ejercicio de mi ministerio episcopal cuidar de los misioneros y fomentar el impulso misionero. Deseo que los seminaristas puedan tener una experiencia de misión durante el periodo de su formación en el seminario, consciente de que esto ayudará a formar en ellos la conciencia de Iglesia universal”.

El arzobispo de Toledo presenta la Delegación de Misiones a sus fieles diocesanos, de la que él mismo “forma parte”, y que cuenta, además de con el vicario de pastoral y del delegado de misiones, con el Consejo Diocesano de Misiones compuesto por quince integrantes y con el grupo de voluntarios “amigos de la misión”. Una Delegación que tiene como objetivos “animar y fomentar nuestra conciencia misionera ad gentes”, “cuidar y velar por las necesidades de los misioneros diocesanos” y “coordinarse con las Obras Misionales Pontificias”. Unos objetivos que Mons. Cerro ha querido que tengan un reflejo “práctico” en áreas de trabajo como son los medios de comunicación, los colegios, los enfermos misioneros, verano misión, voluntariado, donaciones, familia de los misioneros, “intendencia” para conseguir materiales para la misión y los misioneros, vida contemplativa…

Recuerda, no obstante, Mons. Cerro que “no es cuestión de planificar y diseñar estrategias y metodologías para anunciar el Evangelio”, porque el “misionero tiene que ser testigo del amor divino en primera persona. De ese amor que sana, salva y da sentido pleno a tu vida. Sólo evangeliza el que ha sido y sigue siendo testigo del amor de Dios”. Y dirigiéndose a cada uno de los fieles de la archidiócesis toledana, les recuerda que “tú puedes ser misionero como la samaritana: puedes ser testigo como ella lo fue, de la salvación que el Señor ha operado y está operando en ti. Tú puedes señalar a Jesús, con tu vida, con tu alegría, con tu palabra y con tu oración. Tú puedes ser la luz del mundo y la sal de la tierra; aquí en tu ambiente: en la universidad, en la fábrica, en la calle, en el deporte, en la comunidad de vecinos, en la asociación de padres y madres de alumnos, el periodismo y la política… en cualquier circunstancia. También si estás enfermo, si te sientes cansado. También puedes ser misionero. Otros podréis cruzar el océano y dar testimonio en América, en Oceanía; quizá internaros en el continente africano, entre los pueblos más recónditos, y dejar que la luz de Cristo brille en vuestras palabras y en vuestras vidas”.

La carta completa aquí.