OMPRESS-CAMERÚN (8-07-21) El pasado sábado se consagraba una nueva Iglesia en Douala, Camerún, en honor de San Guido María Conforti, el fundador de los misioneros javerianos y cofundador y gran impulsor de la Pontificia Unión Misional del Clero, una de las cuatro Obras Misionales Pontificias.

La consagración coincide con la conclusión de un año jubilar que ha celebrado la Sociedad de San Francisco Javier para las Misiones Extranjeras, el nombre completo de los javerianos, con motivo del centenario de la “Carta del Testamento” escrita por San Guido. En aquella carta el fundador de los javerianos comunicaba la noticia de la aprobación de las constituciones e invitaba a los misioneros “presentes y futuros” a que dieran gracias a Dios y les llamaba la atención “sobre el grave y solemne compromiso que ahora tenemos ante Dios y su Iglesia”. La carta tenía como fecha el 2 de julio de 1921. Con diversas celebraciones se ha concluido este año jubilar que comenzara el 2 de julio de 2020.

La celebración en Douala, además de la consagración de la nueva Iglesia por el obispo de la diócesis, Mons. Kleda Samuel, contó con la ordenación diaconal del misionero javeriano Kardi Bonaventura, y sacerdotal del también javeriano Kennie Kowa Serge Clovias.

Los javerianos llegaron a Douala el 5 de septiembre de 1982, y durante los siguientes años se ocuparon de la evangelización en zonas en las que era la primera vez a las que llegaba el Evangelio, en una verdadera y plena missio ad gentes. Centrados en la formación de catequistas y líderes de las comunidades cristianas de base, para el anuncio del Reino adoptaron un método característico de África, el de la “Tradición Oral”. Hoy la dedicación de estos misioneros da sus frutos, incluso vocacionales.

Con motivo del año jubilar, los javerianos han estado rezando una oración, que refleja rasgos de su específica vocación misionera: “Alabado seas, Dios y Padre, por nuestro Fundador San Guido M. Conforti, quien, fascinado por tu Hijo crucificado e inspirado por el Espíritu, fundó la Familia Javeriana para difundir el Evangelio hasta los confines más distantes, para que nuestro Señor Jesucristo sea conocido y amado por todos. Te damos gracias por el don de la vocación misionera. Perdona las infidelidades al carisma recibido, y fortalece en nosotros el deseo y el celo de vivir la misión ad gentes, con un intenso espíritu familiar. Danos un espíritu de Fe viva para dar testimonio con amor en el mundo de la Esperanza que da sentido y vida. Por Jesucristo, nuestro Señor. ¡Amén!”.