OMPRESS-SUDÁN DEL SUR (12-07-22) La semana pasada se bendecía la primera piedra de la que será la nueva nunciatura, la representación del Papa y la Santa Sede, en Sudán del Sur, el país más joven del mundo. Esta nunciatura, como las de todos los países de misión, será sostenida gracias a la generosidad de todos los fieles del mundo con el Domund.

La ceremonia estuvo presidida por el cardenal Pietro Parolin, Secretario de Estado de la Santa Sede. La nueva Nunciatura Apostólica en Sudán del Sur se construirá en la zona norte de Juba, la capital del país, en una extensión verde junto al seminario, donada por la Conferencia Episcopal. La primera piedra de la nueva nunciatura es un ladrillo que formó parte de la pared que, al finalizar el Año Jubilar 2000 convocado por Juan Pablo II, tapió la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro. Al abrir el Papa Francisco de nuevo la Puerta, con el Jubileo de la Misericordia de 2016, el ladrillo se sacó de la misma.

En la actualidad la nunciatura se encuentra en un edificio alquilado. Un alojamiento temporal a la espera de la nueva “casa del Papa”, como la denominó el cardenal Parolin. En su intervención en la ceremonia, bajo un tukul, la tradicional cabaña circular de la región, habló de que se trata de “un signo de la voluntad de consolidar las relaciones entre la Santa Sede y la República de Sudán del Sur a través de la representación apostólica”. “El papel de la Nunciatura es fortalecer la comunión entre el Papa y los obispos y las iglesias locales, fomentando así las relaciones, promoviendo el compromiso con la paz, el desarrollo y el bienestar de la gente en el país”, añadió el Secretario de Estado.

Una parte del Fondo Universal de la Propagación de la Fe se dedica cada año a sostener las nunciaturas y representaciones de la Santa Sede en los países con territorios de misión. Este fondo es el resultado de la generosidad de los fieles de todo el mundo con el Domund, y es de este fondo del que se envía una suma fija a todos y cada uno de los 1.117 territorios de misión. La parte que se dedica a las “casas del Papa”, las nunciaturas, alcanzó en el último ejercicio 1.663.309,22 dólares, destinados a los gastos del día a día. Tanto el envío a las diócesis como esta última suma son subsidios ordinarios que se envían de manera constante todos los años. Hay que tener en cuenta que las Obras Misionales Pontificias son el instrumento de apoyo material y espiritual de toda la Iglesia del Dicasterio pontificio para la Evangelización, de manera que son la ayuda de la Iglesia y del Papa a cada una de estas circunscripciones.

En cuanto a los subsidios extraordinarios, es decir los dedicados a necesidades urgentes, algo menos de la mitad del Fondo arriba mencionado, los nuncios facilitan la tarea de las Obras Misionales Pontificias. Y es que a parte de la inestimable labor pastoral y de impulso a la paz y a la reconciliación de tantos pueblos que llevan adelante en los países más pobres del planeta, las nunciaturas y los nuncios del Papa en zonas de misión son los garantes de que estos donativos de las Obras Misionales Pontificias lleguen de verdad a sus destinatarios y, sobre todo, respondan a las verdaderas necesidades de la Iglesia en cada país.

Del actual Dicasterio para la Evangelización, antigua Congregación para la Evangelización de los Pueblos, depende, con la inestimable colaboración de los nuncios, el nombramiento de obispos en los 1.117 territorios dependientes del mismo, el nombramiento de los rectores de los seminarios y la división y creación de nuevas diócesis. Las nunciaturas son las “casas del Papa”, cuyas puertas están abiertas para solicitar ayuda y respaldo. Son, en cada país, como decía el cardenal Parolin en la bendición de esta primera piedra en Juba, “una expresión del amor de la Iglesia universal por la Iglesia particular de Sudán del Sur”.